Ciclo Informativo

Maracaibo vibró con histórico despliegue de mil quinientos artistas

(Ciclo Informativo).- El corazón del Casco Central se transformó en un escenario infinito donde 1.500 bailarines de seis Municipios del Zulia celebraron el Día Internacional de la Danza. Bajo el nombre de «Almas en Movimiento», esta hazaña artística en la Plaza Baralt marcó un hito en la recuperación de la identidad cultural del estado.

 

 

Lo que antes era un corredor comercial, se convirtió en un manifiesto vivo de expresión corporal. La Gobernación del Zulia, de la mano con la Secretaría de Cultura y el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CamLB), logró convocar a 50 agrupaciones dancísticas para demostrar que el arte es el lenguaje de la paz.

 

Giovanny Villalobos, Titular de Cultura, y el Presidente del CamLB, Ionesco Troconis, coincidieron en que este despliegue no fue solo un espectáculo, sino un acto de soberanía cultural. Según las autoridades, ocupar el centro de la ciudad con movimiento representa volver a las raíces que definen al marabino, reconectando a la ciudadanía con su patrimonio histórico a través del talento joven.

 

 

La velada no conoció fronteras de estilo. El público presenció una transición fluida entre la disciplina del ballet clásico, la energía de los ritmos urbanos y el sentimiento profundo del folclore nacional. Uno de los momentos más memorables fue la ejecución de Daniel Cabrera, quien llevó el zapateo venezolano a otro nivel al demostrar por qué ostenta el título de Campeón Mundial de Joropo.

 

La celebración también sirvió de marco para un homenaje a la constancia: las Danzas Típicas Maracaibo engalanaron la plaza celebrando medio siglo de vida artística. Entre aplausos y la bendición del padre Richard Colmenares, el evento cumplió con el mandato global de la UNESCO, que desde 1982 busca universalizar el legado del Maestro Jean Georges Noverre.

 

 

Cuando el último acorde se desvaneció entre las columnas de la Baralt, quedó en el aire la certeza de que el Zulia no solo danza por oficio, sino por destino. Cada paso fue un pulso de luz que recordó que nuestra identidad es un río de ritmos que nunca se detiene. En esa plaza, bajo la mirada de los edificios centenarios, el espíritu zuliano se hizo cuerpo y poesía, confirmando que la danza es, y será siempre, el movimiento de nuestra propia libertad cósmica.

 

Cortesía – Prensa Gobernación Bolivariana del Zulia