(Ciclo Informativo, mayo 2026) Embargado por la emoción y ante un aforo completo, el icónico cantautor Abdénago “Neguito” Borjas calificó como una «plegaria generacional» el arranque del II Festival Infantil y Juvenil de la Gaita. El evento, respaldado por la Alcaldía de Maracaibo y fundaciones culturales, se convirtió en el escenario donde el artista celebró sus 50 años de carrera, viendo en la juventud el relevo que garantiza la vida del folclore zuliano.

Para el acervo cultural del Zulia, la permanencia de la gaita frente a géneros comerciales modernos es un desafío constante. La importancia de este encuentro radica en la validación de cinco décadas de labor de figuras como Borjas, quien ve en el entusiasmo de los nuevos intérpretes el fruto de una siembra histórica. Este festival no solo es una competencia, es la confirmación de que el sentido de pertenencia regional sigue siendo el motor de la identidad marabina.

La jornada estuvo marcada por la sorpresa y el reconocimiento a la trayectoria del líder de Gran Coquivacoa, quien destacó el despliegue logístico del IMGRA, el CPU y Fundagraez. El artista subrayó que la masiva asistencia, que incluso superó la capacidad del recinto, demuestra el éxito de haber integrado a colegios y sectores populares que anteriormente no tenían acceso a estudios de grabación o formación profesional. La entrega de kits musicales en las barriadas ha sido fundamental para que la formación de nuevas agrupaciones sea hoy una realidad tangible.

La expansión de las escuelas de gaita en las 18 parroquias del municipio proyecta un crecimiento sin precedentes para el género. Según el homenajeado, el apoyo institucional actual busca que el festival supere el éxito de su edición anterior, permitiendo que grupos noveles alcancen niveles de profesionalismo similares a las agrupaciones consagradas. Esta estructura de apoyo gubernamental y civil asegura que la música tradicional no solo sea un recuerdo, sino una industria cultural activa y autosustentable.
Cierre reflexivo:
La gaita es mucho más que un ritmo; es un compromiso que se hereda y se defiende con el alma. Ver a un maestro de la talla de Neguito Borjas conmoverse ante la energía de los niños nos confirma que la tradición no tiene fecha de caducidad mientras existan manos jóvenes dispuestas a tocar el furro. En cada verso cantado por un niño, Maracaibo late con fuerza, demostrando que su esencia es indestructible y que el futuro de nuestra identidad está en las mejores manos.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo