(Ciclo Informativo, junio 2026). El Teatro Baralt se llenó de júbilo con la gran final de la segunda edición del Festival Nacional de Gaita Infantil y Juvenil, un evento que rindió homenaje a los 50 años de carrera de «Negüito Borjas». Las agrupaciones «Astolfo Romero» y «Heriberto Molina» obtuvieron los máximos galardones en una competencia que busca proteger las raíces culturales del estado Zulia.

La música tradicional ha sido históricamente un refugio de alegría y aprendizaje para la juventud zuliana. Sin embargo, los nuevos talentos necesitaban plataformas masivas para proyectar su voz. Este festival demuestra que el arte es una herramienta social poderosa para alejar a los menores de los entornos negativos, transformándolos en mejores ciudadanos y uniendo a los vecindarios en torno a su propia identidad cultural.

La competencia comenzó en mayo y movilizó a más de 4,000 niños pertenecientes a unas 200 agrupaciones de diversas parroquias. Ante un teatro repleto de familiares, 20 conjuntos finalistas dieron lo mejor de sí. En el renglón escolar, la escuela de gaita de la Unidad Educativa Cristóbal Mendoza logró el primer puesto, mientras que en la división comunitaria venció la escuela Heriberto Molina. Durante la gala, el alcalde Giancarlo Di Martino y la primera dama Ana Clara Barboza sorprendieron a la Fundación Gaiteros de Corazón al otorgarles la Orden San Sebastián en su primera clase.

El presidente de la fundación organizadora, Endri Méndez, agradeció el apoyo logístico del municipio y el respaldo económico del gobierno nacional. Este plan beneficia cada mes a más de 500 gaiteros activos con alimentos y medicinas. Como premio al esfuerzo de este año, los 20 grupos finalistas asistirán a un estudio profesional para grabar sus canciones. Además, estos jóvenes músicos tendrán la oportunidad de competir formalmente en el próximo concurso de la Gaita del Año en su categoría infantil.

Cierre reflexivo:
La verdadera riqueza de un pueblo se mide en la sonrisa de sus niños cuando cantan con orgullo sus tradiciones. Al ver a miles de pequeños tomar los instrumentos con pasión, queda claro que el futuro de la gaita está asegurado y que Maracaibo sigue siendo la casa que abraza y celebra su propia historia.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo