(Ciclo Informativo, abril 2026). Con el firme propósito de garantizar el relevo generacional del folclor zuliano, más de 900 estudiantes del Instituto Municipal de la Gaita Ricardo Aguirre (IMGRA) se preparan para debutar en el Festival Nacional de la Gaita Infantil-Juvenil 2026. El evento, impulsado por la fundación «Gaiteros de Corazón», arrancará este 2 de mayo en el Palacio de los Eventos, convirtiéndose en el escenario principal para que los nuevos talentos de las barriadas marabinas demuestren su maestría en el género.

La gaita no es solo un ritmo estacional; es el ADN cultural del Zulia y su preservación depende directamente de la formación académica en las comunidades. El IMGRA, como ente adscrito a la Alcaldía de Maracaibo, ha transformado plazas y escuelas en 62 núcleos de aprendizaje donde la enseñanza de la percusión, el cuatro y el canto se ha vuelto una herramienta de inclusión social. Este festival representa la culminación de meses de disciplina, donde la «siembra» de identidad rinde sus primeros frutos ante un público nacional.

La inauguración, prevista para la mañana del sábado en la Circunvalación N° 2, servirá de antesala a una Ruta Gaitera que recorrerá diversas parroquias. Ricardo “Pelón” Aguirre, presidente del IMGRA, destacó que esta segunda edición del festival rendirá un merecido homenaje a Abdénago “Neguito” Borjas por su medio siglo de carrera. En escena estarán niños y adolescentes de entre 6 y 17 años que, aunque no son profesionales, han alcanzado un nivel técnico excepcional gracias a la guía constante de instructores y coordinadores en cada zona de la ciudad.
El alcance de esta iniciativa trasciende lo musical, pues ofrece a cientos de jóvenes una alternativa de crecimiento personal alejada del ocio negativo. Al ser una vitrina nacional, el festival proyecta a Maracaibo como el semillero cultural más grande de Venezuela. La meta del instituto es seguir expandiendo sus núcleos para que ningún talento quede sin descubrir, asegurando que el repique de la tambora y el sonido del furro sigan siendo el latido constante de la ciudad en las próximas décadas.
Cierre reflexivo:
Ver a un niño abrazar un cuatro con la misma pasión que un veterano es la prueba de que nuestras raíces están más vivas que nunca. Este festival es un recordatorio de que la gaita es un lenguaje de alegría que une generaciones; en las manos de estos 900 pequeños no solo descansan instrumentos, sino la responsabilidad de mantener encendida la llama de nuestra zulianidad, demostrando que el futuro de Maracaibo suena a tradición y esperanza.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo