Ciclo Informativo

Alcaldía de Maracaibo atiendió a comerciantes del casco central con jornada integral

(Ciclo Informativo, febrero 2026). Los mercados del casco central de Maracaibo, esos espacios donde el bullicio del comercio nunca se detiene, fueron esta semana el escenario de una jornada diferente: no se trataba de vender o comprar, sino de recibir. Por instrucción del alcalde Giancarlo Di Martino y bajo la coordinación de la primera dama, Ana Clara de Di Martino, el Gabinete Social de la Alcaldía desplegó una jornada de atención integral en el mercado Simón Bolívar, detrás de Las Playitas, llevando salud, trámites, recreación y esperanza a los comerciantes de Las Pulgas, la Avenida Libertador, el Terminal y el Callejón de los Pobres, demostrando que el renacer de Maracaibo también pasa por cuidar a quienes día a día mueven la economía popular.



Durante años, los comerciantes del casco central de Maracaibo sintieron que su trabajo era invisible para las instituciones. Madrugaban, instalaban sus puestos, atendían al público, pero cuando se trataba de acceder a servicios básicos de salud, trámites o atención social, estaban solos. Esa historia comenzó a cambiar cuando la gestión de Giancarlo Di Martino decidió llevar el Gabinete Social a los mercados, entendiendo que quien mueve la economía de la ciudad también merece ser movido por el cariño del Estado.



Gaudy Colina, directora del Servicio Autónomo Sistema Municipal de Salud Maracaibo (SAMAS), explicó que esta jornada forma parte de una estrategia continua: «Todo el Gabinete Social está desarrollando estas jornadas en los mercados del municipio. Ayer martes se realizaron en el Mercado Periférico La Limpia y La Curva. Hoy nos encontramos aquí en el Mercado Las Playitas y la próxima semana continuaremos visitando otros mercados de la ciudad». La funcionaria enfatizó que la instrucción del alcalde es clara: «Que estas jornadas continúen haciéndose en las zonas más vulnerables de nuestro municipio». Una directriz que revela una prioridad: llegar a quienes más lo necesitan, sin importar lo alejados o invisibles que estén.

La jornada en el mercado Simón Bolívar ofreció una gama de servicios que abarcó desde la salud hasta la recreación, pasando por trámites legales y atención a grupos vulnerables:

    • Medicina general, valoración nutricional, pediatría, odontología, inmunización y entrega de medicamentos.

    • Puntos de atención integral para personas con discapacidad, mujeres, comunidades indígenas y adultos mayores.

    • Servicios de peluquería y barbería para el cuidado personal.

    • Asesoría jurídica gratuita del Consejo Municipal de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.

    • Pintacaritas, actividades culturales, recreativas y deportivas para los más pequeños.

    • Exámenes oftalmológicos a través del programa ‘Santa Lucía, Viendo con buenos ojos a Maracaibo’.

    • Trámites tributarios y consultas en unidades móviles del Seniat, Registro Civil, Sedemat, INTT y Sencamer.

  • Atención veterinaria para las mascotas, a cargo del Instituto Municipal de Protección Animal. 


Rafael Varcárcel, presidente del Instituto Municipal de Capacitación y Educación Ciudadana (Imcec) y enlace con los comerciantes del casco central, destacó que la jornada trascendió lo social y lo médico: «Esta jornada, que en un principio era social y de salud, se ha ampliado con servicios de bancarización para comerciantes formales e informales y con apoyo para los emprendedores». Varcárcel también anunció que, en conjunto con otros entes, abordarán situaciones sensibles como la presencia de personas en situación de indigencia en algunos bloques de los mercados. «Vamos a acompañarlos, vamos a atenderlos, es parte del compromiso de la gestión humana que desarrolla nuestro alcalde», afirmó, dejando claro que la atención integral también incluye a quienes están en la calle.


La voz de los protagonistas


Carmen Thomas, delegada de los comerciantes de la calle ancha, no ocultó su emoción: «Agradecida con Dios primeramente, por ese ser humano tan maravilloso que nos puso como alcalde, Giancarlo Di Martino, porque le trae salud al pueblo, como lo prometió en su campaña, que lo primordial iba a ser la salud y aquí lo está cumpliendo».

Sus palabras reflejan el sentir de muchos que, después de años de olvido, vuelven a sentirse tomados en cuenta. «Primera vez que se está viendo esto en el casco central, que se ha tomado en cuenta la salud más que todo del comerciante, estábamos en el olvido pero ahora estamos volviendo a renacer, volviendo a brillar como Relámpago del Catatumbo», agregó Carmen, conectando el renacer personal con el renacer de la ciudad.



Lucio Palencia, presidente de la asociación de comerciantes Asocoal, también expresó su gratitud y destacó un aspecto clave: «Di Martino está abriendo la puerta para aquellos comerciantes que hacemos vida en el casco central, para darnos un sitio adecuado para poder ejercer nuestro derecho al trabajo, tal como lo establece la Constitución». La mención al derecho al trabajo no es casual: detrás de cada puesto hay una familia que depende de ese espacio para vivir.

Los mercados del casco central de Maracaibo son el corazón económico de la ciudad, pero también son un termómetro social: cuando los comerciantes están bien, la ciudad late con fuerza.

Durante años, ese corazón latió sin el apoyo de las instituciones, sintiéndose ignorado, olvidado. Pero esta semana, en el mercado Simón Bolívar, ocurrió algo distinto: el Estado llegó no a fiscalizar, no a pedir, sino a dar. Llegó con médicos, con abogados, con barberos, con veterinarios, con payasitos y con reinitas. Llegó a decirles a los comerciantes: ustedes importan, su salud importa, sus familias importan, sus mascotas importan. Y ellos, que estaban acostumbrados a ser invisibles, respondieron con lágrimas de gratitud y palabras de esperanza.



«Estábamos en el olvido pero ahora estamos volviendo a renacer», dijo Carmen Thomas. Y tenía razón: Maracaibo está renaciendo, y lo está haciendo desde sus mercados, desde sus calles, desde su gente.


Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo