(Ciclo Informativo, febrero 2026). Mientras Maracaibo dormía, un incendio de grandes proporciones amenazaba con devorar una estructura industrial y las viviendas aledañas en el sector Panamericano. Pero a las 2:41 de la madrugada del pasado martes 24 de febrero, la máquina de la seguridad ciudadana se activó: 30 bomberos de tres estaciones distintas, en menos de 10 minutos, ya estaban en el lugar, enfrentando las llamas con una maniobra quirúrgica que no solo extinguió el fuego, sino que rescató a familias enteras y a sus mascotas, demostrando que en Maracaibo la vida siempre es lo primero.

El incendio se declaró en la empresa Mecánica Industrial y Automotriz «Berakah C.A.», una estructura de gran escala ubicada en el sector Panamericano. La magnitud del siniestro, sumada a la cercanía de viviendas residenciales, convertía la escena en una bomba de tiempo: si las llamas se propagaban, las consecuencias podrían haber sido trágicas. Pero el sistema de respuesta funcionó con precisión de reloj. A las 2:41 a.m. se activó la alerta, y antes de que pasaran 10 minutos, 30 efectivos de las estaciones 1, 2 y 5 del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo ya estaban desplegados en el lugar. Su acción combinó el ataque ofensivo (para extinguir el fuego) y el defensivo (para proteger las estructuras vecinas), logrando confinar las llamas y evitar que el desastre se extendiera.
El Capitán Marcos Amaya, director general de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Maracaibo, supervisó personalmente el operativo y destacó el enfoque humanitario que guió cada acción: «Al llegar al sitio, encontramos una estructura de gran escala comprometida por el fuego. Inmediatamente activamos los protocolos de extinción y control de seguridad del área para sofocar el evento de manera eficaz y eficiente, protegiendo el perímetro residencial».

Pero el éxito no se midió solo en llamas apagadas. El verdadero triunfo fue silencioso y vital: «Nuestra prioridad absoluta fue la vida. Logramos evacuar satisfactoriamente a las familias que estaban dentro del inmueble, incluyendo a sus mascotas, quienes fueron puestas a resguardo sin daños físicos», enfatizó Amaya. La mención a las mascotas no es un detalle menor: refleja una concepción integral de la seguridad, donde proteger la vida incluye también a esos seres queridos de cuatro patas que forman parte de las familias marabinas.
El incendio puso a prueba no solo a los bomberos, sino a todo el sistema de seguridad ciudadana de Maracaibo. En el lugar convergieron, en perfecta articulación, efectivos de Polimaracaibo, el Cuerpo de Policía del Estado Zulia (CPBEZ), Protección Civil y, por supuesto, los bomberos. Bajo la supervisión directa del Primer Comandante, General (B) Engherbert Atencio, se garantizó el orden público y la seguridad técnica durante toda la operación de refrescamiento posterior a la extinción.

Esta coordinación interinstitucional no es casual: responde a una planificación constante en materia de gestión de riesgo que la Alcaldía de Maracaibo ha venido fortaleciendo, entendiendo que las emergencias no entienden de horarios ni de fronteras institucionales.
A las 2:41 de la madrugada, mientras la mayoría de los marabinos dormían, un grupo de hombres y mujeres vestidos de uniforme corrían hacia el peligro. No lo hacían por deber, sino por convicción. Sabían que del otro lado del fuego había familias atrapadas, mascotas asustadas, vecinos que contenían el aliento. Y respondieron. En menos de 10 minutos estaban allí, y gracias a su entrenamiento, su coordinación y su entrega, lo que pudo ser una tragedia se convirtió en una operación exitosa.
Las familias rescatadas hoy pueden contar la historia, y sus mascotas siguen ronroneando o moviendo la cola como si nada hubiera pasado. Pero ellos, los bomberos, los policías, los rescatistas, saben que cada madrugada de fuego es una batalla ganada. Y Maracaibo, gracias a ellos, puede dormir un poco más tranquila, sabiendo que, pase lo que pase, no bajan la guardia ni un segundo.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo