(Ciclo Informativo, febrero 2026). – Con la mira puesta en la reactivación de la principal industria del país, diputados de la Asamblea Nacional, concejales de Maracaibo y trabajadores petroleros sostuvieron una mesa técnica de alto nivel en el Centro Petrolero de PDVSA. El encuentro tuvo como eje central el análisis de la reciente reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, promulgada por la vicepresidenta sectorial Delcy Rodríguez, que permite la participación de capital mixto, público y privado, como estrategia para recuperar los niveles de producción y atraer inversiones al occidente del país.

La industria petrolera venezolana, históricamente el motor de la economía nacional, enfrenta desde hace años el desafío de recuperar su capacidad operativa. La Cuenca del Lago de Maracaibo, otrora símbolo de bonanza, requiere con urgencia inversiones, tecnología y alianzas que permitan devolverle su protagonismo. En este escenario, la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, aprobada por unanimidad en la Asamblea Nacional y promulgada por la vicepresidenta sectorial Delcy Rodríguez, emerge como un instrumento jurídico que busca flexibilizar el modelo de gestión y abrir el compás a nuevos actores económicos.
El Auditorio Rafael Urdaneta del Centro Petrolero de PDVSA fue el escenario donde confluyeron las miradas del poder legislativo nacional y municipal, junto a la clase trabajadora petrolera. El objetivo: alinear criterios sobre el reimpulso de la industria y socializar los alcances de la nueva normativa.

Durante el encuentro, el primer vicepresidente del Concejo Municipal de Maracaibo, Luis Morillo, puso sobre la mesa la necesidad de adecuar la fiscalidad local para potenciar los efectos de la ley:
«Esperamos revisar el tema de impuestos para garantizar que el Zulia sea el ejemplo nacional en atracción de inversiones, asegurando que esos ingresos se traduzcan en una justa retribución para nuestro pueblo», señaló el edil, enfatizando que la competitividad fiscal será clave para posicionar a Maracaibo como destino de capitales.

Desde la perspectiva nacional, la diputada Sony Sánchez, vicepresidenta de la Subcomisión de Energía Alternativa, subrayó que la reforma no solo busca aumentar la producción, sino también ofrecer garantías sólidas a los inversores:
«Este instrumento jurídico busca ofrecer seguridad legal tanto a inversores extranjeros como nacionales para consolidar a Venezuela como una potencia energética global», afirmó Sánchez, destacando que la nueva arquitectura legal permitirá cerrar brechas y agilizar la toma de decisiones en el sector.
En la misma línea, el diputado Omar Farías calificó la ley como una «pieza fundamental» del programa económico impulsado desde la Vicepresidencia Sectorial, orientado a elevar de forma inmediata los niveles de producción y recuperar la confianza en el aparato productivo nacional.
La segunda vicepresidenta del Concejo Municipal de Maracaibo, Judith Colman, quien además es economista, ofreció una perspectiva técnica sobre el impacto de la reforma:
«Esta reforma es necesaria para reactivar el flujo de ingresos al país. La reducción de la estatización excesiva y el fomento de alianzas estratégicas permitirán recuperar la operatividad en los campos petroleros, especialmente en nuestra Cuenca del Lago», explicó Colman, poniendo énfasis en la urgencia de dinamizar la economía regional a partir del impulso petrolero.
La reforma de 2026 marca un punto de inflexión en la política petrolera venezolana. Al permitir la participación de capitales mixtos, se abre la posibilidad de que empresas nacionales y extranjeras se asocien con PDVSA para reactivar áreas que han permanecido subexplotadas. Para el Zulia, esta nueva etapa representa una oportunidad histórica: la Cuenca del Lago de Maracaibo, con su vasta experiencia y tradición petrolera, podría convertirse nuevamente en el epicentro de la recuperación energética del país.

El petróleo ha sido, desde hace más de un siglo, el latido económico de Venezuela. Pero los pozos no se perforan solos, ni el crudo fluye sin inversión, tecnología y talento humano. La reforma de la Ley de Hidrocarburos no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para desatar el potencial que yace dormido bajo el lecho del Lago y en los corazones de miles de trabajadores petroleros que esperan volver a ver su industria en pie. Ahora, el desafío no está en el papel, sino en la capacidad de traducir estas disposiciones legales en inversiones reales, empleos dignos y bienestar para las comunidades que rodean los campos. El Zulia, cuna de la petrolera venezolana, vuelve a tener la palabra. Que esta vez, la oportunidad no se escape entre los dedos.
Cortesía/ Concejo Municipal Bolivariano de Maracaibo