(Ciclo Informativo, marzo 2026).- La restauración de las caminerías de los palafitos de Santa Rosa de Agua, ejecutada por instrucción del alcalde Giancarlo Di Martino, no solo representa una mejora en la infraestructura turística de Maracaibo, sino un acto de profundo respeto por el valor patrimonial y ancestral de esta comunidad milenaria. Así lo expresó el lingüista Rafael Nieves, investigador nacido en esta emblemática población lacustre, quien destacó la importancia de preservar las técnicas y materiales tradicionales en una obra que contempla la instalación de 800 tablas y 86 pilotes nuevos, garantizando la flexibilidad y resistencia que requieren las construcciones sobre el agua.

Santa Rosa de Agua no es un barrio cualquiera. Es una comunidad palafítica construida sobre las aguas del Lago de Maracaibo, donde las casas se levantan sobre pilotes y las caminerías de madera son las únicas vías de comunicación entre los hogares, los paradores turísticos y la tierra firme. Este modo de vida, que se remonta a tiempos ancestrales, representa un patrimonio cultural y arquitectónico único que debe ser preservado con técnicas que respeten su esencia. La decisión del alcalde Di Martino de rehabilitar las caminerías con madera, en lugar de materiales contemporáneos, ha sido valorada por expertos como un acierto desde el punto de vista técnico y cultural.
Rafael Nieves, lingüista e investigador nacido en Santa Rosa de Agua, explicó la importancia de mantener la madera como material principal en estas construcciones: «La madera es un material noble que permite la flexibilidad, pero a la vez tiene resistencia en el tiempo. La madera como elemento moldeable, también es flexible, ella proporciona cierto equilibrio entre lo que es la rigidez estructural y el dinamismo del agua».
El profesor universitario detalló que por debajo de los palafitos pasa una corriente, una marea que hace que levemente se muevan, por lo que estas construcciones deben ser lo suficientemente flexibles para adaptarse al vaivén del marullo. «La comunidad está muy agradecida por estas decisiones acertadas que benefician a este pueblo milenario», afirmó.
Nieves también explicó un detalle técnico fundamental: debe haber cierta separación entre cada tablilla para que por ahí pueda disiparse un poco el movimiento y soportar los embates del agua, evitando crear una resistencia con la estructura, «lo que permite brindar esa estabilidad sobre las aguas».

La directora de Turismo de Maracaibo, Karen Soto, informó que por instrucciones del alcalde Giancarlo Di Martino, los trabajos contemplan la instalación de 800 tablas y 86 pilotes nuevos, interviniendo tanto la caminería principal que conecta los paradores turísticos como las caminerías que dan acceso a 16 viviendas de la comunidad.
Esta intervención no solo mejora la seguridad y la movilidad de los habitantes y visitantes, sino que garantiza que Santa Rosa de Agua siga siendo un destino turístico atractivo y, al mismo tiempo, un hogar digno para quienes han vivido allí por generaciones.
Nieves concluyó con una reflexión profunda sobre el significado de esta obra: «La enea emerge del agua y es utilizada para los techos porque es aislante térmico, acústico y económica, proporciona frescura a los espacios internos y tiene una cámara que aísla el ruido. Preservar estos materiales y no cambiarlos por palafitos construidos con materiales contemporáneos de la modernidad, es respetar el vínculo ancestral».

Sus palabras resuenan como un llamado a valorar y proteger las tradiciones constructivas que han permitido a esta comunidad habitar el lago durante siglos, adaptándose a sus condiciones sin perder su esencia.
Cierre reflexivo:
Cuando una comunidad construye sus viviendas sobre el agua, no solo desarrolla una técnica arquitectónica, sino que establece un vínculo profundo con su entorno, una forma de habitar el mundo que se transmite de generación en generación. La decisión de restaurar las caminerías de Santa Rosa de Agua con madera, respetando las técnicas ancestrales, es mucho más que una obra pública: es el reconocimiento de que el progreso no tiene por qué estar reñido con la tradición, que se puede mejorar la calidad de vida sin destruir la identidad. Rafael Nieves lo celebra con la sabiduría de quien conoce cada tabla, cada corriente, cada suspiro de su tierra. Y mientras los 800 tablones nuevos se instalen, Santa Rosa de Agua seguirá siendo el mismo pueblo milenario, pero con caminos más seguros para transitar hacia el futuro.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo