(Ciclo Informativo, abril 2026). – El Instituto Municipal de la Gaita Ricardo Aguirre (IMGRA) celebró la apertura de un nuevo centro de formación en la Escuela Técnica de Gaita «Manuel Dagnino», ubicada en la parroquia Caracciolo Parra Pérez. El espacio se suma a la red dedicada a formar nuevas generaciones de gaiteros. El acto contó con la presencia de la defensora del legado gaitero, Mitzi Peralta.
La gaita no es solo un género musical en Maracaibo. Es un acento, una forma de estar en el mundo, un idioma que se aprende en los patios y que solo se entiende del todo si se ha crecido escuchando furros y tamboras. Pero cada tradición corre el riesgo de extinguirse si no hay quien la transmita. Por eso, cada escuela de gaita que abre sus puertas es una trinchera contra el olvido. La Escuela Técnica «Manuel Dagnino» no es un salón más: es un lugar donde niños y jóvenes aprenden que la identidad zuliana se toca con las manos y se siente con el pecho.

La apertura estuvo encabezada por Ricardo «Pelón» Aguirre, presidente del IMGRA, quien destacó que la inauguración no es un simple corte de cinta, sino el hogar de formación para decenas de jóvenes que ya se preparan intensamente. Estos estudiantes tendrán la responsabilidad de representar a su comunidad en el próximo Festival Nacional de Gaitas, un evento que este año rinde tributo a la leyenda viviente Neguito Borjas.
Mitzi Peralta, reconocida defensora del legado gaitero, acompañó la celebración. Su presencia no fue decorativa: representa el papel de la mujer en la gaita y la urgencia de transmitir valores musicales a los más pequeños.
Con esta nueva escuela, el IMGRA expande su presencia musical autóctona en la ciudad, consolidando una red que ha crecido bajo la visión del alcalde Giancarlo Di Martino.
«Estamos trabajando una vez más por mantener viva la cultura, la tradición y las raíces de nuestro estado», dijo la directiva durante el acto. Y añadió una frase que condensa el sentido de todo el esfuerzo: «Cada niño, niña y joven que aprende a tocar un furro o una tambora es un guardián de nuestra identidad que aseguramos para el futuro».
La proyección es que esta escuela no sea un punto aislado, sino un eslabón más en una cadena que ya recorre Maracaibo. Mientras más niños sepan qué es un furro y cómo se toca, menos riesgo hay de que la gaita se convierta en una grabación vieja y nada más. Estos chamos, dijo Aguirre, serán los que representen a la comunidad en el festival nacional. Y más allá del premio, lo importante es que sigan tocando, año tras año, para que el sonido de Maracaibo no se apague nunca.

Cierre Reflexivo
Un niño que aprende a tocar la tambora no solo está haciendo ruido. Está aprendiendo de dónde viene. La gaita no se inventó en un conservatorio, sino en los patios populares de Maracaibo, al calor de la conversación y el vecindario. Por eso cada escuela nueva no es un edificio académico: es la continuación de una conversación que empezó hace décadas y que no puede detenerse. La Escuela Técnica «Manuel Dagnino» recibe hoy a sus primeros alumnos. Si todo sale bien, dentro de unos años, algunos de ellos estarán tocando en el próximo Festival Nacional, y Neguito Borjas, desde su sitial de leyenda, podrá sonreír sabiendo que la gaita tiene quien la mantenga viva.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo