(Ciclo Informativo, marzo 2026). Adultos mayores y personas con discapacidad de las parroquias San Francisco, Francisco Ochoa, El Bajo y Domitila Flores recibieron sillas de ruedas, bastones, andaderas y ventiladores en una jornada social organizada por la Fundación Dama del Sur (Damasur), presidida por la primera dama del municipio, Hillary Soto. La actividad, realizada en respuesta a solicitudes canalizadas a través del alcalde Héctor Soto, busca mejorar la movilidad, el bienestar y la independencia de quienes enfrentan limitaciones físicas, reafirmando el compromiso de la gestión municipal con las familias más vulnerables.

Para una persona con discapacidad o un adulto mayor con movilidad reducida, una silla de ruedas no es un objeto cualquiera. Es la posibilidad de trasladarse sin depender de otros, de asistir a una consulta médica sin angustia, de sentir el aire en el rostro en un paseo familiar. Sin embargo, el costo de estos implementos en el mercado privado los convierte en artículos inalcanzables para muchas familias. La Fundación Damasur, brazo social de la Alcaldía de San Francisco, viene canalizando estas necesidades y dando respuestas concretas a través de jornadas como la realizada en la sede del ayuntamiento.

El acto contó con la presencia de la primera dama Hillary Soto, acompañada por la directora de la Gerencia de Desarrollo Social, Yelibeth Más y Rubí, y el vicepresidente de Damasur, Carlos Villalobos. Los beneficiarios, provenientes de distintos sectores del municipio, recibieron:
- Sillas de ruedas para garantizar movilidad autónoma.
- Bastones y andaderas para facilitar el desplazamiento diario.
- Ventiladores para mitigar los efectos del intenso calor zuliano, especialmente en viviendas con condiciones precarias.
Hillary Soto dirigió unas palabras a los presentes, cargadas de sensibilidad y compromiso: «Asumimos esta labor no para ser venerados, sino porque entendemos que es nuestra responsabilidad estar cerca del pueblo. Más que un deber, es una vocación de servicio. Sabemos que este aporte no es la solución definitiva a todos los problemas, pero sí constituye un paso firme hacia una vida más digna, tranquila e independiente. Pueden contar con nosotros; nuestra intención es seguir sumando esfuerzos».

María Becerra, una de las beneficiarias, no ocultó su emoción: «Padezco artrosis en las rodillas, lo que hace cada movimiento más difícil. Por eso este apoyo significa tanto para mí. Estoy muy contenta porque ahora podré caminar con mayor seguridad, dentro y fuera de mi casa. Agradezco de corazón este gesto que mejora mi vida».
Brunilda Acuerdo, hija de la beneficiaria Rubia Ortega, residente del sector Sierra Maestra, destacó el impacto de la ayuda en su dinámica familiar: «Ahora mi mamá podrá asistir a sus consultas médicas sin tantas complicaciones y disfrutar de los paseos que tanto le gustan. Invito a quienes han hecho sus solicitudes a no perder la confianza, porque sí se están dando respuestas».
Sus palabras son un mensaje de esperanza para quienes aún esperan: la gestión municipal escucha, procesa y responde.

Al finalizar la actividad, la primera dama aseguró que desde Damasur continuarán atendiendo las solicitudes y desarrollando jornadas similares, priorizando a los adultos mayores y a las familias en situación de mayor vulnerabilidad. La fundación se consolida así como un puente entre el gobierno municipal y quienes más lo necesitan, garantizando que las ayudas lleguen a quien realmente las requiere.
Cierre reflexivo:
Una silla de ruedas puede parecer un objeto frío, de metal y plástico. Pero para quien no puede caminar, es libertad. Para una familia que cargaba a su abuelo en brazos para llevarlo al médico, es alivio. Para un adulto mayor que veía el mundo desde su cama, es ventana hacia afuera. Las ayudas técnicas entregadas por Damasur no son solo implementos; son dignidad devuelta, son autonomía recuperada, son esperanza renovada. Hillary Soto lo dijo claro: «no para ser venerados, sino por responsabilidad». Y esa es la clave: gobernar no es acumular poder, sino ponerse al servicio del que sufre. María Becerra ahora caminará con más seguridad, Rubia Ortega podrá pasear, y cada familia beneficiada sabrá que en San Francisco hay un gobierno que no olvida a los suyos. Eso, en cualquier lugar del mundo, se llama justicia social.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de San Francisco