(Ciclo Informativo, febrero 2026). La 4ta Edición de la Feria de Artesanía y Turismo, impulsada por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, se convirtió en el escaparate perfecto para que emprendedores de distintas parroquias muestren lo mejor de su talento creativo. Desde miel y derivados apícolas de «La Colmena», pasando por la colorida bisutería artesanal de Ana Vera, hasta los diseños originales de Monstera, la feria ofrece una amplia diversidad de productos con sello local y calidad de exportación. Hasta el domingo 1 de marzo, el Centro Comercial Sambil abrió sus puertas para que las familias marabinas disfrutaran de una experiencia sensorial única, adquiriendo artesanías y productos a precios accesibles, mientras apoyaban el crecimiento económico de la ciudad.
Maracaibo es una ciudad de emprendedores. En cada parroquia, en cada barrio, hay personas que con esfuerzo y creatividad han construido marcas propias, productos únicos, sueños hechos realidad. Sin embargo, durante años, muchos de esos talentos carecieron de espacios para darse a conocer. La Feria de Artesanía y Turismo, que celebra su cuarta edición, nació para cambiar esa realidad, y hoy es una vitrina donde el talento local brilla con luz propia.
Jessica Romero, habitante de la parroquia Raúl Leoni, es el rostro de un emprendimiento que combina pasión por la naturaleza y compromiso con la comunidad. Hace ocho años, junto a su familia, decidió dedicarse al rescate y cría de abejas en las comunidades, obteniendo de ellas materia prima de primera calidad: miel, polen y propóleo. «De allí sacamos la materia prima y elaboramos productos y subproductos derivados como el propóleo con equinácea, propóleo con vitamina C, y expectorante de miel con canela, entre otros», explicó Jessica, destacando los beneficios naturales y saludables de sus creaciones. Su participación en la feria es una oportunidad para seguir creciendo: «Estamos agradecidos con la Alcaldía de Maracaibo por permitirnos estar en esta feria y en todas las que hemos estado, presentando nuestros productos para seguir creciendo».
La mesa de Ana Vera fue un estallido de color. Piezas hechas con amor, dedicación y tradición familiar llenan su espacio, captando la mirada de los visitantes. Ana, vecina de la parroquia Cristo de Aranza, lleva cuatro años elaborando bisutería artesanal, y desde hace un año se dedica a tiempo completo a su emprendimiento. «Es muy importante y valioso el impulso que está creando este movimiento y todo el impacto que hemos generado al público. Estas actividades recreativas han sido espectaculares para el crecimiento económico», manifestó Vera, visiblemente contenta con la iniciativa. Para Ana, la feria no es solo un espacio de venta, sino de encuentro, de visibilización, de reconocimiento a un trabajo que lleva años perfeccionándose.
Alejandra Paredes es definitivamente una chica muy creativa. Su marca, Monstera, es original, dinámica y está llena de mucho color. Vive en la parroquia Olegario Villalobos y encontró en esta feria una oportunidad única para conectar con sus clientes.
«La Feria de Artesanía y Turismo impulsada por la alcaldía es genial. Este tipo de actividades me ayuda a visibilizar la marca, y las personas que vienen tienen la oportunidad de tocar los productos, verlos de cerca. Esa experiencia sensorial ayuda al cliente a confiar en lo que uno produce», afirmó Alejandra. En un mundo cada vez más digital, el contacto directo con los productos, la posibilidad de verlos, tocarlos y sentir su textura, marca una diferencia fundamental para los emprendedores como ella.
Detrás de cada expositor hay una historia de esfuerzo, de madrugadas, de aprendizaje constante. La feria no solo les ofreció un espacio para vender, sino también para visibilizar sus marcas, para recibir retroalimentación directa de los clientes, para crecer como emprendedores. La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, a través de estas iniciativas, reafirma su compromiso con el desarrollo económico local, generando espacios donde el talento marabino pueda florecer y donde las familias encuentren opciones de recreación de calidad.
Detrás de cada producto hay una historia. La miel de Jessica Romero no es solo miel: es el resultado del esfuerzo por rescatar abejas y proteger el medio ambiente. Las piezas de Ana Vera no son solo bisutería: son tradición familiar, dedicación, horas de trabajo minucioso. Los diseños de Alejandra Paredes no son solo objetos decorativos: son creatividad, identidad, una forma de ver el mundo.
La Feria de Artesanía y Turismo en el Sambil, fue el lugar donde todas esas historias se encontraron, donde los emprendedores mostraron sus productos y donde los marabinos apoyaron el talento local mientras disfrutaron de un plan diferente. Y cuando Jessica dice «gracias por permitirnos estar», cuando Ana afirma que estas actividades son «espectaculares para el crecimiento económico», cuando Alejandra habla de la «experiencia sensorial», lo que están diciendo es que Maracaibo tiene un futuro brillante, construido con las manos y los sueños de su gente.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo