Ciclo Informativo

El Zulia Rinde Homenaje al Joropo en la Biblioteca María Calcaño

(Ciclo Informativo). El Zulia se vistió de gala para honrar al Joropo Venezolano, el 17 de marzo en la Biblioteca Pública María Calcaño. Este evento, organizado por el Ministerio de Cultura, festejó el reconocimiento del joropo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, reuniendo a artistas y amantes de esta rica tradición venezolana.

 

Cada 15 de marzo, Venezuela celebra su identidad cultural a través del joropo, un baile y música que trasciende generaciones. Este año, la celebración adquirió un significado especial al coincidir con la reciente declaración de la Unesco, que posiciona al joropo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2025. La Biblioteca Pública María Calcaño fue el escenario ideal para honorar esta herencia.

 

 

La fiesta, bajo el tema «El Joropo Venezolano: Identidades y Memorias», fue impulsada por el Centro de Diversidad Cultural en el Zulia, liderado por Mirta Colina, en colaboración con la Biblioteca Nacional. La jornada incluyó magistrales interpretaciones del maestro del cuatro, Gustavo Colina, y del bailarín Franklyn Áñez, quienes llevaron a los presentes en un viaje sonoro por las diversas regiones de Venezuela donde el joropo resuena.

 

Mirta Colina, delegada de Diversidad Cultural en el Zulia, destacó el orgullo que representa esta tradición:

 

«El joropo es fiesta y alegría; es el tejido de nuestra identidad que hoy reivindicamos con más fuerza que nunca, tras haber sido aceptado de forma unánime como patrimonio universal».

 

Por su parte, la coordinadora Yarleni Áñez enfatizó que estos espacios permiten profundizar en la idiosincrasia venezolana, mientras que Andrés Pirela presentó una exhibición bibliográfica que documenta la evolución de este género, conectando la literatura con el ritmo.

 

 

Uno de los momentos más conmovedores fue la participación de tres generaciones de la familia Colina. El virtuoso Gustavo Colina compartió escenario con su padre, Israel Antonio Colina en las maracas, y su hijo, el pequeño José Manuel, demostrando que la semilla del joropo sigue viva en el ADN de las nuevas generaciones.

 

El cierre de la actividad tomó la plazoleta de la biblioteca, donde los bailarines Valentina Ovalles, Daniel Martínez y Pedro Leinder contagiaron al público con el zapateo y el escobillao, transformando el espacio institucional en una vibrante celebración popular.

 

 

Al final del día, el eco del arpa y el cuatro no se disolvió en el silencio, sino que quedó vibrando en las paredes de la biblioteca como un susurro de resistencia y pertenencia. Porque el joropo no es solo un baile; es el galope de nuestra historia sobre la piel del tiempo, un lazo invisible que une el campo con la ciudad y el pasado con el porvenir. En cada nota, en cada vuelta y en cada abrazo de esta danza, el Zulia reafirmó que somos hijos de una misma tierra que sabe cantar sus raíces bajo un cielo infinito y compartido.

 

Cortesía – Prensa Gobernación Bolivariana del Zulia