Ciclo Informativo

El sector Gallo Verde de la parroquia Cecilio Acosta fue el escenario del cierre de las clasificatorias del II Festival Nacional de Gaitas Infantil y Juvenil

(Ciclo Informativo, mayo 2026). El sector Gallo Verde de la parroquia Cecilio Acosta fue el escenario del cierre de las audiciones clasificatorias del II Festival Nacional de Gaitas Infantil y Juvenil en homenaje a Neguito Borjas. El evento folclórico, que congrega el talento de las nuevas generaciones, definió a sus últimos clasificados para iniciar la etapa semifinal este lunes 1 de junio en las instalaciones del icónico Teatro Baralt.



Este festival surge como una alianza institucional estratégica entre la Fundación Nacional de la Gaita ‘Gaiteros de Corazón’, Fundagraez y el Instituto Municipal de la Gaita Ricardo Aguirre (IMGRA). El esfuerzo conjunto de los tres niveles de gestión busca preservar la identidad cultural zuliana y garantizar el relevo generacional del género musical. Al descentralizar las audiciones y llevarlas directamente a los corredores viales de las barriadas, se promueve la integración comunitaria y el orgullo por las tradiciones locales.



La última jornada eliminatoria se desplegó en la calle 52 de la comunidad, registrando una puesta en escena de 547 músicos pertenecientes a 20 agrupaciones infantiles y juveniles. El encuentro contó con el respaldo masivo de los vecinos y recibió la bendición del presbítero Eleuterio Cuevas. Tras evaluar a un universo superior a los 4.500 participantes durante varias semanas, el jurado otorgó los últimos pases a semifinales a la Unidad Educativa Colegio Santa Rita, en el renglón escolar, y a la Escuela de Gaita Luis Oquendo Delgado en la categoría comunitaria.



La culminación de la fase eliminatoria consolida el éxito logístico del semillero musical del estado. Las agrupaciones seleccionadas se medirán a partir de esta semana en el circuito de galas del Teatro Baralt para optar por los máximos honores del certamen nacional. Los instructores, padres y directores sectoriales destacaron que el alto nivel técnico mostrado por los niños confirma la vigencia y la evolución de la gaita como patrimonio inmaterial de la región.


Cierre Reflexivo

Ver a cientos de niños y jóvenes empuñar el furro, la tambora y el cuatro con tal maestría es la prueba de que nuestras raíces musicales siguen más vivas que nunca. Más allá de una competencia, este festival se convierte en un espacio de paz que une a las familias en torno a su propia identidad y valores esenciales. Alimentar el talento de los más pequeños en el corazón de nuestras comunidades es asegurar que el canto tradicional del pueblo zuliano jamás pierda su fuerza ni su alegría.


Cortesía/Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo