(Ciclo Informativo). – En un ambiente de profundo recogimiento, la Catedral de Maracaibo se convirtió este miércoles en el epicentro de la fe zuliana al recibir a cientos de devotos para la tradicional imposición de cenizas. La ceremonia, que dio inicio formal a la Cuaresma, contó con la presencia de autoridades regionales y municipales, unidas en un mismo espíritu de reflexión y reconciliación.

La imposición de cenizas es una de las tradiciones más arraigadas del calendario litúrgico católico, marcando el comienzo de los 40 días de preparación para la Pascua. En Maracaibo, la Catedral se consolida año tras año como el punto de encuentro donde confluyen la fe popular y la institucionalidad, en un acto que trasciende lo religioso para tocar las fibras de la identidad cultural zuliana.
La Eucaristía fue presidida por Monseñor Jesús Hernández, Vicario General de la Arquidiócesis, acompañado por el párroco Néstor Primera. La solemnidad de la misa estuvo envuelta por las voces del coro de los Niños Cantores del Zulia, cuyo canto elevó el espíritu de los presentes durante el rito que recuerda la fragilidad humana bajo el precepto bíblico: «Polvo eres y en polvo te convertirás».
En su homilía, Monseñor Hernández hizo un llamado a la autenticidad espiritual: «La ceniza es el signo visible de un cambio interior que nos prepara para la alegría de la Resurrección». El vicario instó a los fieles a no reducir la Cuaresma a una simple costumbre, sino a vivirla como una oportunidad real de transformación personal y compromiso social.

La comitiva regional estuvo encabezada por el Gobernador Luis Caldera y la primera dama Roselyn López de Caldera, junto a la profesora Magdely Valbuena, presidenta del Consejo Legislativo del Estado Zulia (CLEZ). Por el ejecutivo municipal, asistió la presidenta del Concejo Municipal, Dessiree Fernández, en compañía de los ediles Alexis Maduro, Judith Colman, Nixon Sánchez y Lenin Morales.
Al finalizar el servicio religioso, Fernández expresó: «La reflexión debe ser el empoderamiento que tenemos que tener todos, que nos lleve a actuar con amor y perdón, pidiendo que sanen todas las heridas en esta etapa de reconciliación nacional». Sus palabras resonaron entre los asistentes como un puente entre la fe y la responsabilidad ciudadana.

Más allá del rito y la tradición, la ceniza que marcó la frente de cientos de marabinos en la Catedral es un recordatorio silencioso pero profundo de la fragilidad humana y la necesidad de redención. En tiempos donde las heridas sociales y personales duelen, el mensaje de Monseñor Hernández resuena con fuerza: la Cuaresma no es un acto vacío, sino una invitación a sanar desde adentro. Que estos 40 días sean para el Zulia un verdadero camino de reconciliación, donde la fe se traduzca en acciones que transformen realidades. Porque, al final, el polvo que somos hoy puede ser la tierra fértil donde germine una sociedad más justa y fraterna.
Cortesía/ Concejo Municipal Bolivariano de Maracaibo