(Ciclo Informativo, febrero 2026). La fotografía patrimonial de Carmelo Raydán y la danza clásica de Guillermo González Briceño tienen algo en común: ambos han dedicado más de cuatro décadas a retratar el alma venezolana y a formar generaciones desde el Zulia. Por eso, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, en manos de Ernesto Villegas Poljak, anunció que estos dos maestros zulianos serán reconocidos con el Premio Nacional de Cultura, la máxima condecoración de las artes en el país, un homenaje que reivindica el talento, la disciplina y el legado de dos hombres que han hecho de su vida una obra de arte.
El Premio Nacional de Cultura no es un galardón cualquiera. Es el reconocimiento más alto que Venezuela otorga a sus creadores, a quienes con su trabajo han contribuido a engrandecer el patrimonio artístico y cultural de la nación. Que en esta edición dos zulianos hayan sido distinguidos no es casualidad: es la constatación de que la región sigue siendo semillero de talentos excepcionales en disciplinas tan diversas como la fotografía patrimonial y el ballet clásico.

Carmelo Raydán: El ojo que retrata la identidad
Con más de 45 años de trayectoria, Carmelo Raydán no es un fotógrafo común. Es un comunicador social egresado de la Universidad del Zulia, magíster en historia y, desde el año 2000, miembro correspondiente de la Academia de Historia del Estado Zulia. Su lente no solo captura imágenes: captura memorias, rescata rostros, ilumina rincones históricos que hablan por sí mismos. Sus fotografías trascienden lo meramente estético. La arcilla, la luz de un ventanal, la serenidad o el bullicio se convierten en sus manos en relatos visuales que documentan la identidad material e inmaterial de Venezuela. Como profesor universitario e investigador, ha dedicado su vida a que las nuevas generaciones aprendan a mirar su entorno con ojos de historiador y alma de artista.
Guillermo González Briceño: 78 años de danza y disciplina

Si la fotografía de Raydán captura el instante, la danza de Guillermo González Briceño captura el movimiento. Con 78 años de trayectoria, este maestro del ballet clásico ha formado a generaciones enteras de bailarines en Maracaibo y Venezuela. Su disciplina, su rigor y su pasión por el arte han sido el cimiento sobre el que se ha construido parte importante de la historia del ballet en el país.
La puntualidad, el dominio del cuerpo y la magia del escenario son sus sellos. Sus movimientos perfectos han circundado las tablas del Teatro Baralt una y otra vez, y las más reconocidas agrupaciones han mostrado su originalidad en cada montaje dirigido por él.
Director del Ballet Clásico del Zulia, ha sido también director artístico de «El Cascanueces» en el Teresa Carreño de Caracas, llevando el talento zuliano al principal escenario de la nación. A sus 78 años de oficio, confiesa que jamás dejará de danzar, porque la danza no es lo que hace, sino lo que es.
Fue el ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas Poljak, quien anunció ambos reconocimientos en el marco de la entrega del Premio Nacional de Cultura. La noticia cayó como una llovizna de alegría en el Zulia, una región que a menudo siente que su talento no recibe la visibilidad que merece en el centro del país.
Hay vidas que merecen ser contadas, y hay vidas que se encargan de contar las de los demás. Carmelo Raydán ha contado la historia de Venezuela a través de su lente, rescatando del olvido rostros y lugares que de otra manera se habrían perdido. Guillermo González Briceño ha contado historias con el cuerpo, con la danza, formando a quienes seguirán contando cuando él ya no esté sobre el escenario. Ambos, desde disciplinas distintas, han hecho lo mismo: construir identidad, sembrar cultura, dejar huella.
El Premio Nacional de Cultura no es un regalo, es una deuda que Venezuela salda con dos de sus hijos más ilustres. Y mientras Raydán siga disparando su cámara y González siga danzando, el Zulia tendrá motivos para sentirse orgulloso de su sangre creadora.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo