Maracaibo vibró con la gesta histórica de Venezuela campeón del Clásico Mundial de Béisbol
(Ciclo Informativo, marzo 2026). Las plazas y calles de Maracaibo se llenaron con la algarabía de un pueblo eufórico, unido, bailando, cantando y celebrando la victoria de Venezuela como campeones del Clásico Mundial de Béisbol 2026, tras derrotar a Estados Unidos con pizarra de 3-2. Cientos de personas se congregaron en la icónica Plaza de la República, donde la Alcaldía Bolivariana dispuso una pantalla gigante para el disfrute de este encuentro histórico, mientras el alcalde Giancarlo Di Martino compartió cada jugada con la emoción que caracteriza a los venezolanos, en un ambiente de fraternidad y orgullo nacional. Venezuela alcanzó la hazaña más grande de su historia deportiva al derrotar a Estados Unidos en la final del Clásico Mundial de Béisbol 2026. En el camino, dejó en el camino a Japón, el único tres veces campeón del torneo, y a otros gigantes del béisbol mundial. Para Maracaibo, cuna de beisbolistas, la celebración tuvo un sabor especial: el jardinero izquierdo Wilyer Abreu y el estelar Jackson Chourio, ambos nacidos en la capital zuliana, fueron piezas fundamentales del equipo campeón. La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo instaló una pantalla gigante en la icónica Plaza de la República para que los marabinos pudieran seguir cada jugada del encuentro decisivo. Al final del partido, la plaza se convirtió en el epicentro de la celebración, con caravanas de vehículos recorriendo las calles, música, consignas y una alegría que contagió a toda la ciudad. El Alcalde Giancarlo Di Martino, presente entre los asistentes, expresó con emoción: “Es un momento histórico, importante para nuestra patria, para nuestra querida Venezuela. Que el espíritu de nuestra Virgen de la Chinita nos acompañe, junto a Dios Todopoderoso y mantengamos la esperanza”. La selección nacional contó con actuaciones meritorias de figuras como Ronald Acuña Jr., Eugenio Suárez, Luis Arráez, Jackson Chourio, Maikel García, Wilyer Abreu y tantos otros, comandados por el mánager Omar López. Maikel García fue reconocido como el jugador más valioso del torneo y dedicó el galardón al pueblo venezolano: “Salíamos a jugar todos los días por los 30 millones de venezolanos y todos los que están fuera de Venezuela”. El jardinero izquierdo Wilyer Abreu, nativo de Maracaibo, confesó que salió a “jugar con el corazón” durante todo el torneo, mientras que Jackson Chourio, también marabino, destacó el trabajo en equipo: “Fue primordial el apoyo de la fanaticada, nuestra fe en Dios y la confianza en nosotros mismos y se cumplió el sueño de un país”. Cierre reflexivo: El béisbol es más que un deporte en Venezuela; es un lenguaje común, una pasión que atraviesa clases sociales y diferencias políticas. La conquista del primer título en el Clásico Mundial no fue solo un logro deportivo; fue un momento de catarsis colectiva, una oportunidad para que los venezolanos, dentro y fuera del país, celebraran juntos. En Maracaibo, cuna de dos de sus héroes, la alegría tuvo el sabor de lo propio. Wilyer Abreu jugó con el corazón, Jackson Chourio confió en el equipo, Maikel García dedicó el trofeo a los 30 millones. Y en las calles de la ciudad, la gente bailó, cantó, abrazó a desconocidos y sintió, por unas horas, que la esperanza no es un lujo. Porque cuando un país se reconoce en sus héroes, ocurre algo que va más allá del deporte: ocurre que la patria se siente viva. Y en esa noche de gloria, Maracaibo fue, sin duda, el corazón de Venezuela. Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo









