(Ciclo Informativo, abril 2026). La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, en respuesta inmediata a una solicitud planteada, reacondicionará la sala de teatro Dolores Quintero Parra, donde el grupo Las Señoras de Maracaibo ha hecho reír a más de uno en innumerables puestas en escena. Los trabajos de infraestructura contemplan la sustitución de parte de la cubierta del techo del camerino y la reparación de una pared, atendiendo una demanda que llegó a través de redes sociales.

La sala de teatro Dolores Quintero Parra, ubicada en Valle Frío, parroquia Santa Lucía, arriba este mes de abril a 17 años de actividad teatral ininterrumpida, consolidándose como un espacio de referencia del teatro local. El grupo Las Señoras de Maracaibo, con su personaje emblemático Marucha, ha mantenido viva la tradición de hacer reír y reflexionar a los marabinos, reflejando la cotidianidad de las mujeres de la ciudad. La solicitud de reparación fue planteada por Henry Semprún, actor y docente que da vida a Marucha, a través de redes sociales, y tuvo respuesta inmediata.
Lilian Martínez, subdirectora de Sedegas, explicó que los trabajos de infraestructura contemplan, fundamentalmente, la sustitución de parte de la cubierta del techo del camerino, así como la reparación de una pared. Una vez conocida la solicitud, el alcalde Giancarlo Di Martino instruyó atender de forma inmediata el caso. El pasado viernes 10 de abril se realizó la inspección y se determinaron los trabajos a ejecutar.
Henry Semprún, inmerso en el personaje de Marucha, agradeció: “Ay, muchas gracias al alcalde Di Martino; mi amor, fue una respuesta inmediata, demasiado perfecta”. El actor destacó el respaldo del mandatario para garantizar que el trabajo teatral continúe.
Cierre reflexivo:
Diecisiete años haciendo reír a Maracaibo no es poca cosa. El grupo Las Señoras de Maracaibo, con su humor inteligente y su capacidad para reflejar la vida cotidiana de las mujeres, se ha ganado un lugar en el corazón de la ciudad. Pero el arte necesita espacios dignos para desarrollarse. La sala Dolores Quintero Parra, con 17 años de actividad ininterrumpida, es un patrimonio cultural vivo que merece ser cuidado. La respuesta inmediata del alcalde Di Martino a la solicitud de Marucha no es solo un acto de mantenimiento; es un reconocimiento al valor del teatro independiente, a la importancia de la cultura como motor de identidad. Las palabras de Henry Semprún, desde su personaje, resumen el sentir de una comunidad artística que, a pesar de las dificultades, sigue adelante. Y cuando el gobierno responde con rapidez y sensibilidad, el mensaje es claro: la cultura importa, el arte importa, los artistas importan. La sala Dolores Quintero Parra seguirá siendo el hogar de las carcajadas de Maracaibo. Porque el humor, cuando se hace con oficio, es también un acto de resistencia. Y en Maracaibo, ese humor tiene nombre: Las Señoras de Maracaibo. Que sigan riendo, que sigan haciendo reír. Y que la ciudad les devuelva, como hoy, el cuidado que merecen.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo