(Ciclo Informativo, abril 2026). – La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo entregó la noche de este miércoles 22 de abril la plaza «María Calcaño» en la parroquia Raúl Leoni. El alcalde Giancarlo Di Martino encabezó el acto, donde además se activó un flujo de emprendedores locales. El espacio había sido restaurado de manera integral, incluyendo iluminación led, parque infantil y cancha de voleibol de playa.

Una plaza destruida no es solo un conjunto de bancos rotos y luminarias apagadas. Es un vacío en el tejido social, un lugar que la gente deja de pisar por miedo o por desidia. La parroquia Raúl Leoni tenía ese vacío. La «María Calcaño» estaba en el olvido: sin iluminación, sin áreas de juego, sin ese mínimo brillo que invita a quedarse. Pero una plaza recuperada no es solo cemento pintado. Es el espacio donde los abuelos vuelven a jugar dominó, los niños corren sin riesgo y los emprendedores encuentran un punto de encuentro para vender y comprar. Por eso Di Martino habló de economía local y de sentido de pertenencia como dos caras de la misma moneda.

El acto comenzó al caer la noche, con el alcalde visiblemente emocionado. A su lado, representantes de los cuatro niveles de gobierno. La restauración estuvo a cargo de Sedepar, cuyo presidente Namik Torres detalló las intervenciones: aceras perimetrales, pintura de brocales, un parque infantil nuevo, gimnasio al aire libre, cancha de voleibol de playa, arborización, red de luminarias led y restauración de bancos. Hasta la fecha, Sedepar ha intervenido 70 plazas en toda la ciudad, 49 de ellas desde cero.

Di Martino aprovechó para anunciar un plus: 7 mil toneladas de asfalto aprobadas por el gobierno nacional a través de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, gestionadas junto al gobernador Luis Caldera y el poder popular organizado. La plaza, entonces, no es un punto final sino parte de un plan más amplio.
La gaita puso el cierre musical con el grupo infantil Gaiteritos MTA, que hizo bailar y cantar a los presentes.
El Alcalde fue claro sobre el cambio de ánimo en la ciudad: «Los ciudadanos de Maracaibo estaban sin ánimo, con una ciudad decaída, sin iluminación y llena de basura». Frente a eso, la apuesta es devolver espacios de reencuentro: torneos de dominó, bolas criollas, ajedrez, fines de semana con sabor a comunidad.

En materia de seguridad, Di Martino confió en que no solo los organismos de atención velarán por la plaza, sino los propios vecinos, convertidos en placeros y placeras con alto sentido de pertenencia.
La noche también trajo un gesto concreto hacia el deporte: el alcalde entregó kits deportivos y patrocinó los boletos aéreos para la Escuela de Fútbol base «Francisco de Miranda», que viajará en mayo a Nueva Esparta para participar en la Margarita Champions Cup. El semillero deportivo, dijo, también merece cancha.
Cierre Reflexivo
Una plaza no se inaugura, se reencuentra. La «María Calcaño» estuvo perdida durante años, pero esta noche volvió a ser el corazón de Raúl Leoni. No solo por las luces led o la cancha de voleibol, sino porque la gente volvió a sentarse en sus bancos, los niños volvieron a gritar corriendo y los emprendedores volvieron a prender sus puestos. La ciudad decaída de la que habló Di Martino no se arregla solo con asfalto. Se arregla recordando que lo público también puede ser hermoso. Y esta plaza es un pedacito de esa memoria recuperada.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo