(Ciclo Informativo, abril 2026). La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo inició el despeje y limpieza de la calle Ñ-O del sector Norte Independencia, en la parroquia Coquivacoa. Los trabajos comenzaron con una máquina retroexcavadora y una cuadrilla de ambientalistas. Más de 60 viviendas llevaban semanas afectadas por el desborde de aguas servidas.

La rotura de un colector en el sector Norte Independencia dejó a decenas de familias atrapadas entre dos problemas: aguas servidas desbordadas y maleza tan tupida que volvía intransitable la calle. Para muchos vecinos, salir de casa se convirtió en un acto de equilibrio. Algunos improvisaron un puente con piedras y escombros solo para cruzar a pie hacia la avenida 4 del sector 18 de octubre. Los vehículos, por su parte, tenían que sortear caminos alternos para no quedar estancados. Lo que debía ser una vía de conexión se había vuelto un obstáculo diario.
La intervención corrió por cuenta de la Dirección General de Servicios Públicos y del Instituto Municipal de Aseo Urbano (Imau), con maquinaria pesada y una brigada ambientalista desbrozando maleza y extrayendo desechos acumulados. Luis Cifuentes, líder comunitario, agradeció en nombre de los vecinos al alcalde Giancarlo Di Martino y al director Joemel Robles. Destacó que estos trabajos son solo la primera fase de una recuperación más amplia que busca conectar Norte Independencia con el sector 18 de octubre.
Joemel Robles, director general de Servicios y presidente del Imau, confirmó que la atención responde a una instrucción directa del Alcalde. Mencionó también que operaciones similares ya se realizan en la avenida 2C del sector Cerro de Vigía, en la parroquia Santa Lucía, donde los trabajos están por culminarse.
José Rincón, otro habitante de la zona, resumió lo que muchos sentían: el monte acumulaba tierra y basura, las aguas servidas afectaban las casas y las plagas se volvieron vecinas incómodas. Con esta limpieza, los residentes recuperan algo tan básico como pisar firme para salir de casa. La proyección apunta a una segunda fase que complete la recuperación total de la calle. Mientras tanto, la primera fase ya devuelve transitabilidad y, sobre todo, una sensación de que la autoridad escuchó un grito que llevaba semanas en el barrio.
Cierre reflexivo
Una calle no es solo cemento. Es el camino para llevar a un niño a la escuela, para que una ambulancia llegue a tiempo, para que el panadero no se hunda en el lodo. Los vecinos de la Ñ-O lo saben mejor que nadie: cruzaron sobre piedras puestas a mano porque no había otra manera. Ahora la retroexcavadora no solo arranca maleza, arranca también un pedazo de abandono. Falta la segunda fase, sí. Pero a veces, el primer paso es el que más duele. Y este ya lo dieron.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo
