Ciclo Informativo

Copa Ka’i 2026: Maracaibo vibró con robótica, talento joven y un final impactante lleno de sorpresas

(Ciclo Informativo, junio2026). – El Centro de Convenciones del Sambil Maracaibo fue, durante el 19 y 20 de junio, el corazón palpitante de la innovación venezolana. No era un centro comercial común: las vitrinas de ropa y los patios de comidas quedaron en segundo plano mientras más de 37 equipos de robótica, provenientes de distintos puntos del país, transformaban el espacio en un campo de batalla tecnológico.



El desafío se llamaba «Decode», un nombre que ya anticipaba la complejidad de la misión: alianzas de dos equipos debían coordinar sus robots para recolectar pelotas verdes y moradas —que simulaban objetos ancestrales—, depositarlas en canastas estratégicas, construir patrones en el tablero y regresar a la base antes de que el cronómetro marcara el final de los dos minutos y medio de cada partida. Era una coreografía mecánica donde la precisión, la programación y el trabajo en equipo definían al ganador.

Lo que hizo especial a esta edición fue la irrupción de 12 equipos debutantes, una cifra que evidencia cómo la robótica educativa está dejando de ser un nicho para convertirse en movimiento nacional. Tres de estos equipos llegaron desde Rosario de Perijá, un municipio que hasta hace poco no figuraba en el mapa de la competencia, lo que habla de una descentralización real del talento.



Entre los nuevos nombres aparecían:

  • Team Canopy, del colegio Nuestro Samán.
  • Team Eva, del Colegio Las Mercedes.
  • Team Faitheers, del colegio Fe y Alegría «Cándida María de Jesús» en La Villa del Rosario.
  • Team Orion, del Colegio Rolando García.
  • Team Streambots, del Colegio Irida Martínez.
  • Team Gonzaga Smart Wings, del Colegio Gonzaga.
  • Team Ko’oi, del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe.
  • Team Moonbots, del Colegio Divino Niño en San Francisco.
  • Team Red Oak, del Colegio Los Robles.
  • Team Synergy Forge, del Colegio Santa Verónica de Milán.
  • Y, quizás el más llamativo de todos: Team Tomodachi, formado por un club de artes marciales, no por una escuela, rompiendo el molde de lo que se entendía como «equipo participante».

Esta diversidad de orígenes —colegios privados, públicos, parroquiales e incluso clubes deportivos— demuestra que la Copa Ka’i ya no es solo una competencia, sino un ecosistema donde la pasión por la tecnología puede germinar en cualquier terreno.



El gran favorito: Codepeques y su «Solaris»


Había un equipo que todos miraban con respeto y expectativa, era el Team Codepeques, proveniente de Valencia, Carabobo. No eran novatos: en 2025 habían sido parte de la alianza ganadora, y su regreso a Maracaibo estaba cargado de simbolismo. Traían un robot nuevo, al que bautizaron «Solaris», en honor al sol de la bandera de su estado.

Pero «Solaris» no era un nombre poético sin sustancia. Según contaban los propios integrantes —un grupo de 12 jóvenes de entre 13 y 16 años—, el robot fue diseñado, construido y programado desde cero durante más de siete meses de trabajo ininterrumpido. No era un juguete, sino una pieza de robótica industrial adaptada al reto «Decode». Su capitán, Andrews Veloz, de apenas 14 años, lo describía con la seguridad de un ingeniero veterano, y su director, Carlos Aguilera, insistía en que el objetivo no era solo ganar, sino inspirar a otros jóvenes y demostrar que en Venezuela se puede hacer robótica de alto nivel sin depender del extranjero.

El equipo se ganó el cariño de la audiencia no solo por su capacidad técnica, sino por su actitud: eran conocidos como los «consentidos» de la competencia, siempre dispuestos a ayudar a los equipos novatos, compartiendo herramientas y consejos. Esa generosidad, paradójicamente, los convertía en los rivales más temibles: porque sabían que la verdadera victoria no era aplastar al otro, sino elevar el nivel de todos.


El ambiente: más que una competencia, una fiesta de aprendizaje



El público no solo veía robots moverse: veía adolescentes concentrados frente a pantallas, ajustando líneas de código con la misma intensidad con que otros ajustan un motor de auto. Veía alianzas improvisadas entre equipos que minutos antes eran rivales, porque la estructura de la competencia obliga a colaborar en la cancha aunque hayas competido contra ellos en la fase previa.

Y eso es, quizás, lo más valioso de la Copa Ka’i: enseña que la tecnología no es un deporte individual. Enseña que el mejor robot no es el que más partes tiene, sino el que mejor se comunica con su compañero de alianza. Enseña que perder un partido no es el final, sino un dato para mejorar en el siguiente.



Premios Otorgados por categoría en copa Ka’i

La jerarquía de premiación de Copa Kai está basada en el sistema de premiación, que sigue el modelo FIRST Tech Challenge; siendo estándar internacional de este tipo de competencias.


1. Inspire Award — El premio máximo

Es el galardón más prestigioso y codiciado. No se otorga al equipo que simplemente gana más partidos, sino al que demuestra excelencia integral en todas las áreas del programa:

  • Rendimiento del robot en la cancha.
  • Diseño y construcción mecánica.
  • Programación y control.
  • Documentación del proceso de ingeniería.
  • Trabajo en equipo y espíritu colaborativo.
  • Impacto en la comunidad y capacidad de inspirar a otros jóvenes.

El equipo ganador del Inspire Award se convierte en el campeón absoluto de la Copa Ka’i y obtiene el derecho de representar a Venezuela en instancias internacionales, como el First Global Challenge. Es, en esencia, el premio que consagra al mejor equipo en su totalidad, no solo como competidor, sino como agente de cambio.

2. Design Award

Reconoce al equipo que ha desarrollado un robot con un diseño robusto, funcional y estéticamente bien resuelto. Se valora la solidez mecánica, la elección de materiales, la eficiencia del sistema y la capacidad de resistir el desgaste de la competencia sin perder rendimiento. No es el robot más bonito, sino el más bien pensado.

3. Think Award

Este premio celebra la rigurosidad intelectual del equipo. Se otorga a quienes mejor documentan y aplican el proceso de ingeniería: desde la identificación del problema, pasando por la lluvia de ideas, los prototipos, las pruebas y las iteraciones hasta llegar a la solución final. Un equipo ganador de este premio demuestra que entiende tan bien el «por qué» como el «cómo».

4. Motivate Award

Va para el equipo que contagia su pasión por la robótica. Son esos grupos que no solo compiten, sino que animan a otros, que generan un ambiente positivo en las gradas y en los pits, que motivan a los equipos novatos y que hacen que la competencia sea un espacio de celebración y no solo de tensión. Es el premio al alma del evento.

5. Connect Award

Reconoce al equipo que mejor teje redes. No solo con otros equipos de robótica, sino con su comunidad local, con empresas, con universidades, con mentores y con la sociedad en general. Un equipo ganador del Connect Award demuestra que la robótica no es un mundo cerrado, sino una puerta abierta para impactar el entorno.

6. Innovate Award

Para el equipo que presenta la solución más original y creativa al desafío planteado. No se trata de hacer lo mismo que todos, sino de encontrar un enfoque distinto, una mecánica sorprendente, una estrategia inesperada. Es el premio a la audacia intelectual.

7. Control Award

Se otorga al equipo que demuestra un control excepcional de su robot. Eso implica precisión en los movimientos, estabilidad en la ejecución de tareas, respuesta rápida a los comandos y, sobre todo, un código de programación limpio, eficiente y confiable. Es el premio a la excelencia técnica en la ejecución.

8. Judge’s Award

Es un premio especial, de carácter discrecional, que el jurado otorga a un equipo que ha realizado algo extraordinario que no encaja en ninguna de las categorías anteriores. Puede ser por superar una adversidad enorme, por un gesto de solidaridad inesperado, por una innovación que no estaba prevista en las reglas, o por cualquier otro motivo que el jurado considere digno de mención. Es el comodín de la premiación.




Cierre reflexivo:

La Copa Ka’i 2026 ya pasó, pero su eco sigue resonando. Quedaron los recuerdos de los jóvenes cargando sus robots en cajas, las madres y padres animando desde las gradas, los mentores corrigiendo estrategias al vuelo. Quedó la certeza de que, en un país con tantas dificultades, hay un grupo de chicos y chicas que eligen invertir su tiempo en construir, programar y soñar en grande.

Lo que realmente importa es que, durante dos días, Maracaibo fue la capital mundial de la robótica juvenil. Y eso, ganador o no, ya es un triunfo.


Redacción y Fotografías/Sandra Guzmán. CNP:11.155/PNI5075