(Ciclo Informativo, mayo 2026). Una labor conjunta entre los distintos niveles de gobierno y el poder popular permitió la reparación de una tubería matriz de 48 pulgadas en la urbanización Cuatricentenario. La intervención técnica logró detener una fuga masiva de agua potable que, además de afectar el suministro, mantenía deteriorada la vialidad y el libre tránsito en este sector del oeste de la ciudad.

Por varios meses, los habitantes de la zona padecieron el estancamiento de aguas y la pérdida de presión en el bombeo hacia sus hogares. El colapso de este conducto principal no solo representaba un desperdicio alarmante del recurso hídrico, sino que generaba lagunas artificiales que impedían el paso del transporte público y ponían en riesgo la estructura de las viviendas cercanas, requiriendo una solución estructural urgente.
El Gerente de Hidroven, Miguel Perozo, informó que la avería corregida evitó que continuaran desperdiciándose cerca de 2.000 litros de agua por segundo. Los trabajos se ejecutaron a siete metros de profundidad en el tramo de aducción que conecta la Planta Potabilizadora Alonso de Ojeda (Planta C) con el sector Plataneros, una de las redes de distribución más críticas de la localidad.

Por su parte, el director municipal de Aguas, José Díaz, detalló que la maniobra técnica tomó tres días consecutivos de labores ininterrumpidas. El despliegue logístico incluyó a un equipo humano de 30 especialistas, camiones tipo vacuum, viajes de material de relleno y maquinaria pesada, destacando el uso de dos jumbos y retroexcavadoras para reabrir y estabilizar el terreno. Tras concluir las soldaduras, la municipalidad recordó que mantiene activos sus canales de atención ciudadana a través del número de WhatsApp 0424-3246523 y la cuenta de Instagram @direcciondeagua para nuevos reportes.
La culminación de la obra beneficia de manera directa a cientos de familias marabinas que ahora contarán con un flujo de agua más eficiente y verán recuperada su principal arteria vial. Vecinos del sector, como Soraya Paz, manifestaron su alivio al constatar la desaparición de la laguna que bloqueaba el paso de carritos por puesto y busetas, devolviendo la normalidad económica y de movilidad a la comunidad.

Cierre reflexivo
El agua que se pierde en una calle es el servicio que le falta al hogar de un vecino. La resolución de esta contingencia demuestra que la infraestructura urbana requiere atención constante y que la contraloría social es clave para activar soluciones; ahora, el reto colectivo se centra en cuidar los espacios recuperados y mantener los canales de comunicación abiertos para prevenir futuros colapsos.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo