(Ciclo Informativo, abril 2026). El Terminal Terrestre de Pasajeros de Maracaibo ejecuta trabajos de rehabilitación y modernización para mejorar condiciones operativas, seguridad y experiencia de los usuarios. El director Lenín González informó que las labores incluyen una nueva garita de despacho con tecnología, dos andenes ya rehabilitados y reparación de cercas perimetrales. La obra podría culminar a mediados de mayo.
Llegar al terminal de Maracaibo y encontrarse con funcionarios haciendo revisiones bajo un toldo, expuestos al sol o a la lluvia, no era una imagen menor. Era el reflejo de un abandono que afectaba no solo a los trabajadores, sino a los miles de pasajeros que a diario esperan un autobús para ir a otras ciudades. Los andenes desgastados, las cercas caídas, los drenajes obstruidos. Detrás de cada molestia había un viajero que perdía tiempo o arriesgaba su seguridad. La modernización que comenzó no es una obra de lujo, es una necesidad operativa para que el principal punto de conexión terrestre de la ciudad funcione como debe.
La obra más visible es la construcción de una nueva garita de despacho. Allí, organismos como el INTT, la Policía Nacional Bolivariana y el SEDETEMA centralizarán las revisiones de transporte, verificación de autorizaciones y fiscalización de listines. La garita contará con sistema de cámaras, taquilla de autopago, avisos de salida e iluminación adecuada. Lenín González fue claro: los funcionarios estaban a la intemperie, operando bajo un toldo. Ahora tendrán una estructura digna.
En los andenes, las mejoras ya son visibles. El andén 7 y el 8 fueron completamente remodelados. El andén 1, conocido como «Mi Chinita», que alberga la ruta a Paraguachón, recibió mantenimiento mayor, al igual que el andén 2, zona de descarga de Valencia.
Para finales de mayo, anunció González, comenzará la recuperación del andén 5, una de las zonas con mayor movilidad: más de 40 autobuses diarios que benefician a más de 20 mil personas al mes.
En el exterior, se reparan las cercas perimetrales de toda la parte posterior, con anclajes y reemplazo de tubos, para evitar riesgos de derrumbe.
Para el pasajero, las mejoras significan algo simple: menos demoras, más seguridad, una experiencia más fluida. Para los trabajadores del terminal, pasar de un toldo a una garita equipada no es solo comodidad, es respeto.
La proyección no se detiene en la infraestructura. González también informó sobre acciones preventivas ante la temporada de lluvias: con el IMA, un grupo de 40 personas trabajó manualmente en el despeje de los drenajes y canales de lluvia de los andenes. La meta es que cuando lleguen las lluvias, el terminal no colapse.
La garantía de que la obra concluya a mediados de mayo y que luego sigan nuevas intervenciones indica que el terminal dejó de ser un punto olvidado. Es, ahora, una obra en construcción constante.
Cierre Reflexivo
Un terminal no es solo un lugar de paso. Es la primera imagen que un visitante tiene de Maracaibo y la última que un maracucho ve antes de irse. Durante demasiado tiempo, esa imagen fue la de funcionarios bajo un toldo y pasajeros sorteando andenes rotos. Ahora la garita nueva, los andenes remozados y las cercas reparadas empiezan a cambiar esa postal. Faltan cosas, claro. Siempre faltan. Pero que por fin se estén haciendo es una señal: a veces, la dignidad empieza por un techo donde antes solo había sol.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo