(Ciclo Informativo, abril 2026). La Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, a través de su dirección de Cultura, dictó una clase especial de ejecución del cuatro para más de 30 abuelos y abuelas del club «Años Dorados» del IVSS Norte, en la parroquia Juana de Ávila. La actividad se realizó en conmemoración del Día Nacional del Cuatro, celebrado el 4 de abril.
El cuatro no es cualquier instrumento. Es el alma de la música venezolana, ese sonido que aparece en las gaitas, los joropos y las canciones que los abuelos tararean cuando creen que nadie los escucha. Pero el cuatro también corre el riesgo de volverse un objeto de museo si las nuevas generaciones no lo aprenden. Y si hay alguien que debe mantenerlo vivo, son justamente quienes crecieron con él. Enseñar a los adultos mayores a tocar el cuatro no es una clase técnica. Es un acto de devolución: el instrumento que los acompañó toda la vida ahora vuelve a sus manos, pero esta vez son ellos quienes lo hacen sonar.

La jornada se llamó «Mañana de Cuatro» y fue organizada por la Dirección de Cultura, el Instituto Municipal de la Adulta y Adulto Mayor, y la dirección de Participación Ciudadana del Concejo Municipal. Los abuelos del club «Años Dorados» del IVSS Norte aprendieron acordes básicos y la técnica del rasgueo, los dos elementos fundamentales para empezar a tocar.
Ramón Colina, Director de Cultura, expresó su satisfacción: «Ver a más de 30 adultos mayores interesados en aprender y ejecutar nuestra música es la mayor satisfacción para esta gestión cultural». Para él, celebrar el Día Nacional del Cuatro enseñando a los abuelos fue la mejor manera de honrar la fecha.

Alirio Raga, uno de los abuelos participantes, no pudo ocultar su emoción: «He disfrutado esta mañana con mucha emoción, porque hoy aprendí a tocar el cuatro junto a mis compañeros con alegría y diversión». Y pidió que repitan la experiencia pronto.
Aura González, otra de las abuelas, conectó la actividad con la figura del alcalde: «Una mañana muy especial y divertida como nuestro alcalde, porque siempre lo vemos alegre y bailando». Y agradeció a Giancarlo Di Martino por regalarles ese momento.
Más allá de la música, la clase ofreció bienestar mental y social. Para los adultos mayores, aprender algo nuevo a esa edad es un estímulo cognitivo poderoso. Y la alegría compartida combate el aislamiento, un enemigo silencioso en la vejez. La proyección es que estas «Mañanas de Cuatro» se repitan en otros clubes y parroquias, porque el aprendizaje no tiene edad y el cuatro tiene mucho que enseñar todavía.

Cierre Reflexivo
Hay cosas que no se olvidan, pero también hay cosas que se aprenden tarde y se disfrutan igual. Alirio y Aura, con sus manos quizás un poco temblorosas, pulsaron las cuerdas de un cuatro como si lo hubieran hecho toda la vida. No importa que fuera la primera vez. Lo importante es que el sonido salió. El cuatro es el alma de Venezuela, dicen. Pero el alma necesita dedos que la toquen. Esta mañana, en la parroquia Juana de Ávila, más de 30 pares de dedos le demostraron que mientras haya abuelos dispuestos a aprender, el cuatro no se va a morir nunca.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo
