(Ciclo Informativo, abril 2026).- Maracaibo avanza en la mejora de su infraestructura vial gracias al esfuerzo conjunto entre los gobiernos nacional, regional y municipal. Las políticas del alcalde Giancarlo Di Martino son ejecutadas por el Instituto Municipal de Transporte Colectivo y Urbano de Pasajeros (IMTCUMA). El plan incluye nuevos buses, demarcación vial y semáforos digitales.

El transporte público en Maracaibo arrastraba problemas que los usuarios conocen de memoria: buses escasos, paradas inexistentes, semáforos que no se ven de noche y una congestión que convertía trayectos de veinte minutos en horas. Detrás de cada queja había un trabajador que llegaba tarde, un estudiante que perdía clase o un peatón arriesgándose entre vehículos. La gestión de Di Martino, a través del IMTCUMA, planteó un cambio de enfoque: no se trata solo de poner más unidades, sino de repensar toda la lógica del tránsito. Eso implica tecnología, orden y, sobre todo, voluntad de coordinación entre los cuatro niveles de gobierno.

Freddy Morón, presidente adjunto de Imtcuma, detalló las acciones en marcha. La primera: la planificación para el ingreso de nuevos buses y microbuses, priorizando la calidad del servicio para el pueblo trabajador. La segunda: trabajos de demarcación y reestructuración en las principales avenidas para aliviar el congestionamiento.
Se creará un terminal alterno o «de paso» en las rutas de mayor movilización de usuarios. La idea es simple pero efectiva: sacar la concentración de un solo punto y distribuir el flujo. También se ha intervenido el casco central, reubicando a los transportistas dentro del Mercado Las Pulgas, una medida que además favorece las ventas de los comerciantes de la zona.
Posteriormente, los trabajos llegarán a La Curva de Molina y al Kilómetro 4. En materia de asfaltado, la más reciente intervención se realizó en la Circunvalación 1.

Uno de los avances más notables es la instalación de semáforos digitales de «primer mundo», acompañados de pintura termoreflexiva para mejorar la visibilidad nocturna de los conductores. Estos cambios ya se aplican en corredores viales clave como la Cecilio Acosta, El Milagro y Delicias.
Para el peatón, la reestructuración de paradas significa mayor seguridad. Para el conductor, menos tiempo perdido en tráfico. Para el comerciante del Mercado Las Pulgas, más clientes llegando sin dificultad. La proyección de Morón es clara: no se trata de parches, sino de elevar el estándar de la ciudad con una visión integral que combina asfalto, pintura, semáforos y ordenamiento de rutas. Todo bajo el mismo paraguas: la construcción de una nueva Maracaibo.
Cierre Reflexivo
Una ciudad no se mide por sus avenidas anchas, sino por la fluidez con que la gente común puede cruzarlas. El trabajador que espera un bus bajo el sol, el motorizado que esquiva un hueco, la familia que cruza una calle mal iluminada: ellos son el termómetro real. Los semáforos digitales y la pintura termoreflexiva no son lujos, son respuestas. A veces la grandeza está en los detalles pequeños: una parada bien ubicada, un bus que llega a tiempo, una curva que ya no es trampa. Maracaibo parece haber entendido que modernizarse es, antes que nada, ordenarse.
Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo