Ciclo Informativo

Maracaibo Dance Fest reunió a más de 300 bailarines

 (Ciclo Informativo, abril 2026).  La concha acústica del Parque Monumental Ana María Campos fue el escenario del «Maracaibo Dance Fest», en el marco del Día Internacional de la Danza. El evento impulsado por Azularte y la Dirección de Cultura reunió a más de 300 artistas de 15 academias. Asistieron delegaciones de Maracaibo, Jesús Enrique Lossada, San Francisco, Miranda y Cabimas.

Por años, la concha acústica del Parque Ana María Campos pasó más tiempo vacía que encendida. Los eventos culturales escaseaban y los bailarines locales tenían que viajar fuera de la ciudad para mostrar su talento en escenarios dignos. Eso, para una ciudad que se precia de ser cuna de artistas, era una contradicción. Con el Maracaibo Dance Fest, esa dinámica empieza a cambiar. No es solo un festival: es la señal de que la danza regional tiene un lugar fijo en el calendario y un espacio recuperado para brillar. La gestión del alcalde Giancarlo Di Martino, a través de la Dirección de Cultura, entendió que la cultura no es un adorno, sino una política pública.



La velada comenzó con una cifra que nadie quería adelantar por temor a no cumplirla: 300 artistas en escena. Al final, se superó. Subieron al escenario jóvenes de 15 academias provenientes de cinco municipios. La competencia fue reñida: el primer lugar lo obtuvo «Maximum Reach» del municipio Cabimas; el segundo fue para «Ven y Baila» de Maracaibo; el tercero, para «Real Dancer Academy» del municipio Miranda.

Pero el festival no fue solo competencia. Hubo espacio para el show: el cantante Sundin Castro puso la voz, y David León cerró con un espectáculo de fuego que encendió la noche. Ramón Colina, Director de Cultura, celebró el resultado y destacó el trabajo articulado con Azularte. Levit Aguilar, productor de Azularte, confirmó que la meta se superó y calificó como un hito la unión de cinco municipios en un mismo escenario.



Karen Quintero, bailarina de la academia ganadora, lo resumió con una frase que dice casi todo: «No solo vinimos a bailar, sino a demostrar que en el Zulia hay un nivel profesional altísimo». Ganar el primer lugar, dijo, es la prueba. Ver la concha llena, el combustible para seguir ensayando. Yaqueni Finol, asistente que llegó con toda su familia, destacó dos cosas que no son menores: la calidad artística y la seguridad del entorno. Eventos gratuitos, de alto nivel, en espacios públicos cuidados. Esa combinación, tan sencilla de escribir y tan difícil de lograr, fue lo que el público aplaudió al retirarse. La proyección apunta a que esto no sea un evento aislado, sino el inicio de una tradición.



Cierre Reflexivo:

La danza es un lenguaje que no necesita traducción. Y el sábado, en el Parque Ana María Campos, ese lenguaje se habló con acento maracucho, lossaíno, sanfrancisqueño, mirandino y cabimero. Más de 300 cuerpos moviéndose al mismo ritmo, no para competir solamente, sino para recordarle a la ciudad que el arte no duerme. La concha acústica volvió a tener sentido: no es un monumento, es una caja de resonancia. Y cuando suena, suena a que Maracaibo todavía tiene mucho qué bailar.


Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo