Ciclo Informativo

Marabinos unieron civismo y fe en peregrinación contra sanciones

(Ciclo Informativo, abril 2026). Civismo y fe demostraron los marabinos en la “Gran Peregrinación Nacional por una Venezuela sin sanciones”, realizada la tarde del domingo 19 de abril junto a la presidenta encargada Delcy Rodríguez. El recorrido culminó con una congregación en las inmediaciones de la Basílica de Nuestra Señora de la Chiquinquirá, principal templo de devoción de la región zuliana.



La Basílica de Nuestra Señora de la Chiquinquirá, corazón espiritual del Zulia, ha sido testigo de innumerables muestras de fe a lo largo de los años. Pero este domingo 19 de abril, sus alrededores no solo recibieron a feligreses en oración, sino a una multitud que combinó su devoción religiosa con un mensaje político claro: el levantamiento de las sanciones internacionales contra Venezuela. La peregrinación, que recorrió distintos puntos de la ciudad, encontró en la Chinita su punto de llegada, uniendo dos fuerzas históricas del pueblo marabino: su fe y su lucha por el bienestar colectivo.

El alcalde bolivariano de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, expresó su satisfacción por la respuesta ciudadana y destacó el ambiente de paz que predominó durante toda la actividad.

“Hay que agradecer a los visitantes, a los marabinos, a este gran pueblo zuliano que desde ayer se congregó por este peregrinar de paz, amor y esperanza, y por el levantamiento de las sanciones, porque es la manera en que podemos transitar para lograr objetivos fundamentales para el pueblo”, manifestó el mandatario local.



Di Martino enfatizó que no existen diferencias políticas cuando se trata del bienestar del pueblo venezolano y que el único objetivo común es poder invertir en salud, educación y servicios públicos.

“Si queremos buenos servicios, como agua y electricidad, las sanciones tienen que levantarse definitivamente. Fueron ellas las que nos bloquearon el camino del progreso, ese transitar hacia el desarrollo y la industrialización”, afirmó.

El alcalde reveló que la presidenta encargada Delcy Rodríguez quedó gratamente impresionada por la manifestación de amor y la nobleza del pueblo marabino. “Fue un encuentro extraordinario con los sectores económicos, una manifestación de amor del pueblo de Maracaibo, abocado aquí desde ayer peregrinando, orando, donde prevaleció el mensaje de paz, de amor y de fe”, señaló Di Martino.

La concentración final frente a la Basílica reunió además al gobernador del Zulia, Luis Caldera, y a alcaldes y alcaldesas de los 21 municipios de la entidad, demostrando una unidad de criterio en torno a la solicitud del levantamiento de las medidas coercitivas.

El mensaje del alcalde Di Martino fue claro: la peregrinación no fue un acto aislado, sino una ratificación de que Maracaibo es un bastión de esperanza, capaz de superar las dificultades mediante el diálogo, la unión nacional y la fe.

La elección de la Basílica como punto de llegada no fue casual. La Chinita, como la llaman cariñosamente los zulianos, ha sido históricamente un símbolo de encuentro y reconciliación. Al unir la exigencia del levantamiento de sanciones con la protección de la virgen morena, los marabinos enviaron un mensaje: esta lucha no es de odio, sino de amor por un país que quiere prosperar.

La jornada dejó claro que, más allá de las diferencias políticas, existe un clamor popular compartido: recuperar la capacidad de invertir en lo fundamental, devolver la estabilidad a los servicios públicos y abrir las puertas al desarrollo económico sin restricciones externas.


Cierre reflexivo:

Frente a la Basílica, bajo la mirada de la Chinita, no hubo gritos de confrontación ni bandos enfrentados. Hubo familias, hubo velas encendidas, hubo manos que se juntaron en oración y voces que pidieron lo mismo: que cesen las sanciones para que vuelva la luz, que llegue el agua, que los niños tengan escuelas y los enfermos medicinas. Porque cuando la fe se encuentra con el civismo, el milagro no es pedirle algo a la virgen: es que todo un pueblo, por un día, pida lo mismo al unísono. Y eso, en Maracaibo, también es cosa de la Chinita.


Cortesía- Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo