(Ciclo Informativo, marzo 2026). Con el objetivo de preservar el vital líquido y mantener el orden urbano, fiscales del Instituto Municipal del Ambiente (IMA) recorren las 18 parroquias de Maracaibo para detectar y controlar los botes de agua en comercios y residencias.
Así lo informó Janner Pérez, presidente del IMA, quien destacó que la iniciativa busca crear conciencia en la ciudadanía sobre el uso responsable del agua, especialmente en una ciudad que ha sido rescatada con un plan de asfaltado del Gobierno regional y municipal. En una primera instancia, los fiscales realizan un llamado de atención, pero en casos de reincidencia, se aplicarán las sanciones contempladas en la Ordenanza Municipal de Ambiente.

Maracaibo ha vivido una transformación en los últimos meses, con un plan de asfaltado que ha recuperado calles y avenidas, devolviéndole la dignidad a la ciudad. Sin embargo, esa recuperación física debe ir acompañada de un cambio cultural: el cuidado de los espacios públicos y el uso responsable de los recursos. El agua, un bien cada vez más escaso, merece una atención especial. Los botes indiscriminados no solo desperdician el vital líquido, sino que dañan el asfalto recién colocado, generan molestias a los vecinos y reflejan una falta de conciencia ciudadana que el IMA se ha propuesto corregir.
Janner Pérez explicó que los fiscales del IMA realizan recorridos diarios por las 18 parroquias de Maracaibo, detectando botes de agua y rastreando su origen hasta llegar al sitio de incidencias. «Los comercios y residencias deben respetar las ordenanzas y controlar los botes de agua», enfatizó. Las situaciones más comunes incluyen amas de casa que riegan sin control los árboles del jardín, personas que dejan correr el agua producto del lavado sin percatarse del desperdicio, y viviendas con tuberías dañadas que pierden agua durante horas cuando llega el suministro. «No es tarea fácil, pero sí lo estamos logrando: que la gente tome conciencia», afirmó Pérez.

El titular del IMA dejó claro que el enfoque principal es educativo, no punitivo. «Primero es un llamado de atención y, en caso de personas reincidentes, tendrán una sanción», explicó. La Ordenanza Municipal de Ambiente contempla las herramientas legales para actuar contra quienes persistan en el incumplimiento. Pérez destacó el papel del alcalde Giancarlo Di Martino en este proceso: «El alcalde recorre la ciudad y reporta los abusos de botes de agua, de basura mal colocada o a destiempo, y esto no se puede permitir, porque trabajamos con la Ordenanza Municipal de Ambiente, que da para todo y que está formulada para mantener a Maracaibo libre de desacatos».
Los fiscales del IMA son, en palabras de Pérez, «los ojos de Maracaibo». Su presencia en el territorio es constante, y su labor va más allá de la fiscalización: son también agentes de cambio cultural, portadores de un mensaje de responsabilidad y cuidado colectivo. «Maracaibo es de todos.
El Alcalde Di Martino ha dado instrucciones precisas y queremos ante todo una ciudad libre de anarquía», concluyó Pérez.

El agua que se desperdicia en un bote podría ser la que falta en un hogar vecino. El asfalto que se daña por el agua estancada es el mismo que costó tanto recuperar. La ciudad que todos quieren limpia y ordenada es la misma que todos deben cuidar. Los fiscales del IMA recorren las 18 parroquias no para perseguir, sino para recordar que Maracaibo es de todos, y que lo de todos se cuida entre todos.
El llamado de atención de hoy puede evitar la sanción de mañana, pero sobre todo puede evitar el daño al medio ambiente y al espacio público. Porque cuando un ciudadano toma conciencia, deja de ser un problema y se convierte en parte de la solución. Y Maracaibo, paso a paso, está formando una ciudadanía consciente, responsable y orgullosa de su ciudad.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo