(Ciclo Informativo, febrero 2026). La comunidad palafítica de Santa Rosa de Agua, uno de los íconos turísticos y culturales de Maracaibo, recibirá una intervención integral para la rehabilitación de sus caminerías, anunció la directora de Turismo de la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, Karen Soto. Por instrucciones del alcalde Giancarlo Di Martino, se instalarán 800 tablas nuevas y 86 pilotes en las pasarelas que conectan paradores turísticos y unas 16 viviendas, comenzando los trabajos la próxima semana. La medida busca fortalecer el desarrollo turístico de la zona, garantizar la seguridad de los habitantes y visitantes, y dignificar un espacio que durante años permaneció en el olvido.
Santa Rosa de Agua no es un barrio cualquiera. Es una comunidad palafítica construida sobre las aguas del Lago de Maracaibo, donde las casas se levantan sobre pilotes y las caminerías de madera son las únicas vías de comunicación entre los hogares, los paradores turísticos y la tierra firme. Durante años, esas caminerías sufrieron un deterioro progresivo: tablas podridas, pilotes vencidos, pasarelas que se hundían o desaparecían, poniendo en riesgo la integridad de los vecinos y afectando el atractivo turístico de la zona. La promesa de una intervención integral era una deuda pendiente que ahora, por instrucción del alcalde Di Martino, comienza a saldarse.

Karen Soto explicó el alcance de los trabajos: «Bajo orientaciones del alcalde Giancarlo Di Martino, serán remplazadas varias caminerías en Santa Rosa de Agua, con 800 tablas y 86 pilotes nuevos». La intervención se centrará en dos áreas prioritarias: la caminería principal que conecta los paradores turísticos, vital para la actividad económica de la zona, y las caminerías que dan acceso a unas 16 viviendas, donde habitan familias que durante años han debido sortear los peligros de pasarelas en mal estado.
Las restauraciones comenzarán la próxima semana, con la sustitución de tablas que presenten daño estructural y el reemplazo de pilotes que ya no ofrezcan la seguridad necesaria.
La rehabilitación de las caminerías no es solo una obra de infraestructura, sino una apuesta por el desarrollo económico de la comunidad. Santa Rosa de Agua es uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Maracaibo, conocido por sus restaurantes sobre el agua, su gastronomía típica y sus tradiciones ancestrales. Garantizar que los visitantes puedan recorrer sus pasarelas con seguridad es fundamental para mantener y aumentar el flujo turístico, beneficiando directamente a los emprendedores y familias que dependen de esta actividad.
La intervención en Santa Rosa de Agua no se limita a las caminerías. Karen Soto informó que, a través de la dirección de Desarrollo Social, liderada por la primera dama Ana Clara Barboza de Di Martino, se entregaron 15 láminas de zinc para cinco viviendas de la comunidad, en respuesta a solicitudes realizadas por los vecinos a través del sistema VenApp. Esta acción refleja el enfoque integral de la gestión municipal, que atiende tanto las necesidades colectivas como las particulares de las familias.

María Arcaya, concejal de Maracaibo, destacó el significado de esta intervención para la comunidad: «Después de 20 años vuelve el alcalde Di Martino a dignificar esta zona, con la reparación de estas caminerías, en conjunto los cuatro niveles de gobierno». Arcaya anunció además que la capilla San Benito, un espacio de gran valor espiritual y cultural para los habitantes de Santa Rosa de Agua, también será recuperada como parte de este plan de abordaje integral.
La concejala recordó que la comunidad ha contado con un plan de seguridad y acompañamiento por parte de Protección Civil, INEA y la Policía municipal, demostrando que la presencia del Estado en Santa Rosa de Agua es constante y coordinada.
Hay lugares que son más que simples direcciones. Santa Rosa de Agua es memoria viva, es tradición, es la imagen de Maracaibo que se muestra al mundo. Pero durante demasiado tiempo, quienes la habitaron vieron cómo esa postal se desdibujaba entre tablas rotas y promesas incumplidas. La decisión de rehabilitar las caminerías con 800 tablas nuevas y 86 pilotes no es solo un acto administrativo: es un acto de justicia con una comunidad que sostiene sobre sus hombros la identidad cultural de la ciudad. Es devolverles a los niños la posibilidad de caminar sin miedo a hundirse, a los emprendedores la certeza de que los turistas llegarán, a los abuelos la dignidad de vivir en un lugar que no los avergüenza. Y cuando la capilla San Benito también sea recuperada, Santa Rosa de Agua recuperará algo más que madera: recuperará su alma. Maracaibo, paso a paso, tabla por tabla, sigue tejiendo su renacer.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo