(Ciclo Informativo, febrero 2026). La lluvia que caen sobre Maracaibo ponen a prueba el sistema de drenaje de la ciudad; en este sentido, la respuesta fue la esperada: ninguna emergencia, ningún desbordamiento, ninguna familia afectada. El Instituto Municipal del Ambiente (IMA), en coordinación con Bomberos y Protección Civil, confirmó que las principales cañadas, como Morillo y La Vega, fluyeron con normalidad, demostrando que los constantes operativos de limpieza ejecutados por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo están dando resultados tangibles y, sobre todo, preventivos.
Durante años, cada lluvia en Maracaibo era sinónimo de angustia. Las cañadas, obstruidas por sedimentos y desechos sólidos, se convertían en amenazas latentes que, en cuestión de minutos, podían desbordarse e inundar viviendas, avenidas y comercios. Esa historia de zozobra parecía no tener fin. Pero la gestión del alcalde Giancarlo Di Martino decidió cambiar el enfoque: en lugar de esperar la emergencia para actuar, se optó por la prevención sistemática, con operativos de limpieza permanentes que hoy están rindiendo frutos.

Ante las precipitaciones registradas en la mañana, el presidente del IMA, Janner Pérez, activó de inmediato un recorrido de inspección por las quebradas más grandes de la ciudad, acompañado por equipos del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo y Protección Civil. El diagnóstico fue contundente y tranquilizador: las cañadas fluían con normalidad, sin evidencia de obstrucciones que pudieran generar desbordamientos.
«Hasta los momentos, las mismas han corrido normalmente. El operativo de limpieza ha sido preventivo y efectivo», informó Pérez, destacando que el trabajo realizado en los meses previos ha sido clave para evitar que los sedimentos y la basura acumulada se convirtieran en un problema durante la lluvia.
Pérez detalló que las labores no se detienen: «Estamos trabajando con maquinaria y con grupos de ambientalistas en cañadas y ramales de las mismas en la ciudad, con acciones preventivas para evitar desbordamientos». Esta política de mantenimiento continuo implica no solo la limpieza de los cauces principales, sino también de los ramales secundarios, que suelen ser los primeros en obstruirse y los que generan los mayores problemas.

El presidente del IMA reveló que el alcalde Giancarlo Di Martino ha mantenido un monitoreo constante de la situación, en contacto directo con las comunidades organizadas. «Consideramos la vocería de consejos comunales y poder popular», afirmó Pérez, subrayando que la prevención no es solo técnica, sino también comunitaria: son los vecinos quienes mejor conocen los puntos críticos de sus sectores, y su alerta temprana ha sido fundamental para priorizar las intervenciones.
El éxito de esta jornada de lluvia no es casualidad. Responde a un trabajo articulado donde el IMA, Bomberos, Protección Civil y el equipo del alcalde actúan como un solo organismo, con protocolos claros y una comunicación fluida que permite reaccionar en tiempo real ante cualquier eventualidad.

Hay victorias que no aparecen en titulares grandilocuentes, pero que son las más importantes. Que una lluvia en Maracaibo transcurra sin emergencias no es noticia para muchos medios, pero para las familias que viven cerca de las cañadas, es la mejor noticia que pueden recibir. Significa que pueden dormir tranquilos, que no tendrán que sacar el agua a baldados, que sus hijos no se quedarán atrapados en casa por calles anegadas.
Detrás de esa normalidad hay un trabajo silencioso, de semanas y meses, de máquinas removiendo sedimentos, de ambientalistas limpiando ramales, de funcionarios monitoreando cada nube.
El alcalde Di Martino lo sabe, por eso mantiene la vigilancia constante. Y el IMA lo ejecuta, por eso las cañadas fluyen. Esta lluvia no fue una prueba, fue una confirmación: Maracaibo está aprendiendo a prevenir, y eso, en una ciudad que tanto ha sufrido por las aguas, es un triunfo colectivo.
Cortesía-Prensa/Alcaldía Bolivariana de Maracaibo